Impactante ataque en clínica de Mar del Plata: familiares agreden a guardia de seguridad
Una escena de caos y violencia se desató en una clínica marplatense, donde familiares de un paciente arremetieron contra un guardia de seguridad, utilizando cascos de moto y muebles como armas.
El incidente tuvo lugar el lunes en la Clínica Luro, ubicada en la calle homónima, y fue registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento. Las grabaciones muestran cómo dos hombres ingresaron al lugar y comenzaron a golpear al guardia sin aviso previo.
Un ataque sorpresivo
Los agresores se dirigieron a la recepción, donde se encontraba el guardia, y le arrojaron los cascos de motocicleta que llevaban en sus manos. Las imágenes muestran al empleado intentando protegerse, sin poder evitar la agresión.
Golpes y más golpes
La situación escaló rápidamente, pues los atacantes tomaron una silla y comenzaron a golpear al guardia con el asiento, mientras él trataba de acurrucarse entre la pared y su escritorio para escapar de los golpes.
Intervención de testigos
Ante la escalofriante escena, algunos testigos que esperaban en la sala intentaron intervenir para frenar la agresión, pero esto derivó en una pelea más amplia entre los involucrados. Poco después, un grupo que estaba afuera del lugar entró y continuó con el ataque, golpeando al guardia con patadas.
El desenlace del incidente
A pesar del salvaje ataque, el guardia no sufrió lesiones graves y logró expulsar a sus agresores del recinto. Este sorprendente desenlace dejó a todos atónitos.
Reacciones de la clínica
El director médico de la institución, Javier Pereyro, comentó que no hubo conflictos previos que justificaran tal reacción. “En más de un año de gestión, nunca vivimos una situación como esta”, afirmó en declaraciones a Cadena 3.
Motivos de la agresión
Pereyro explicó que el episodio se originó por una demora en el ingreso de un familiar a la habitación de una mujer de 79 años, internada desde fines de enero. Aunque se sorprendió por la explosión de violencia, aseguró que la relación entre la familia y el personal médico siempre había sido buena, sin quejas previas.
Una disculpa inesperada
Más tarde, un familiar de los agresores se acercó para ofrecer disculpas, señalando que no podía explicar su violenta reacción. «No hubo mala atención ni justificación para un acto tan desmesurado», agregó Pereyro.
