El aire que respiró George Washington: Revelaciones sobre el impacto del frío en su famosa travesía
Descubre cómo los estudios de núcleos de hielo en Groenlandia y la Antártida han desvelado secretos sobre el clima de 1776, durante la histórica cruzada de Washington por el río Delaware.
Investigaciones recientes han revelado que los núcleos de hielo extraídos de Groenlandia y la Antártida conservan burbujas de aire que corresponden a la época de George Washington, específicamente en 1776, justo cuando realizó el célebre cruce del Delaware durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos.
Una maniobra arriesgada en medio del frío
A finales de 1776, el ejército de Washington se encontraba en una situación crítica. Con el enemigo subestimando las capacidades estadounidenses debido a las condiciones extremas del invierno, el cruce del río Delaware se convirtió en una oportunidad inesperada. Alex Robb, educador del Parque Histórico Washington Crossing, explicó que el frío no solo complicó la operación, sino que, paradójicamente, actuó como un «escudo» para las tropas de Washington, permitiéndoles sorprender al adversario y obtener una victoria decisiva en Trenton.
El clima como protagonista
Robb enfatizó la importancia del clima en este enfrentamiento. Con temperaturas más bajas, el ejército estadounidense logró avanzar sin encontrar resistencia significativa. A su juicio, unas pocas variaciones en la temperatura podrían haber cambiado el rumbo del combate. En aquella época, los inviernos eran notablemente más fríos, algo documentado por los registros meteorológicos de Thomas Jefferson.
El cambio climático desde la revolución
Jennifer Brady, analista de datos de Climate Central, indicó que, desde la época de Washington, ha habido un aumento constante en las temperaturas invernales del área de Filadelfia, donde los inviernos actuales son, en promedio, 5.5 grados más cálidos que en 1970. Aunque las nevadas y las bajas temperaturas seguirán en la región, su frecuencia e intensidad disminuirán en comparación con épocas pasadas.
Viaje al pasado a través de burbujas de aire
La evidencia clave sobre el cambio climático proviene de los núcleos de hielo, donde se conservan burbujas de aire que permiten retroceder en el tiempo. Eric Steig, glaciólogo de la Universidad de Washington, describió este proceso como “una máquina del tiempo”. Estos núcleos contienen aire que datan de 1776, lo que permite imaginar cómo era la atmósfera que respiraba George Washington.
Un vistazo a la historia del clima
Según Steig, el análisis de estas burbujas muestra que, durante 800,000 años, los niveles de dióxido de carbono se mantuvieron relativamente estables. Sin embargo, a partir de 1800, con el inicio de la revolución industrial, estos niveles comenzaron a elevarse drásticamente debido a la quema de combustibles fósiles, contribuyendo a un aumento de las temperaturas que propicia eventos climáticos extremos.
La importancia de la historia en el presente
Steig resaltó que es fundamental que las generaciones actuales reconozcan el cambio climático y sus efectos. Si Washington fuera transportado al presente, seguramente sería testigo de un contexto climático irreconocible en comparación con su época. Este legado histórico resalta la necesidad urgente de prestar atención a nuestro entorno y actuar en consecuencia.
