Bastián, el niño de 8 años en estado crítico tras el accidente, se somete a una nueva cirugía
El pequeño Bastián, quien continúa internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata luego de un accidente ocurrido el 12 de enero en Pinamar, ha sido sometido a su sexta intervención quirúrgica, una etapa crucial en su camino hacia la recuperación.
Intervención médica vital para su salud
Según el último parte médico del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Bastián recibió una fijación cervical, complementada con una traqueotomía, para asegurar su estabilidad respiratoria.
Complicaciones respiratorias y la importancia de la traqueotomía
Las complicaciones surgieron cuando, tras intentar retirar el respirador, se observó una falta de respiración espontánea, probablemente derivada de las fracturas de cráneo que sufrió en el accidente. Para los equipos médicos, era fundamental garantizar una “vía aérea estable” para el pequeño.
La traqueotomía, que consiste en la creación de una apertura en la tráquea para facilitar la respiración, se evalúa frecuentemente en pediatría intensiva cuando se requiere asistencia respiratoria mecánica por un periodo prolongado.
Beneficios de la traqueotomía en el tratamiento de Bastián
Este procedimiento cumple funciones esenciales para la recuperación del niño. Permite:
- Facilitar la ventilación sin complicaciones adicionales.
- Proteger la laringe de posibles daños adicionales.
- Reducir el riesgo de infecciones intrahospitalarias.
Estabilización cervical: un paso crucial
Durante la misma operación, los cirujanos también realizaron una fijación cervical, dado que las resonancias magnéticas revelaron lesiones severas en la columna vertebral producto del impacto entre el UTV y una camioneta Amarok. Este procedimiento busca estabilizar la columna, proteger la médula espinal y facilitar el cuidado del paciente.
Pronóstico y seguimientos médicos
Hasta el momento, el Ministerio de Salud ha indicado que Bastián se encuentra ‘estable’ en la unidad de terapia intensiva, aunque su pronóstico sigue siendo reservado debido a la complejidad de las lesiones neurológicas que presenta.
El equipo médico espera que, en el futuro, se pueda retirar la cánula una vez que el niño recupere la autonomía respiratoria, siguiendo las recomendaciones de los manuales de cuidados críticos pediátricos.
