Irán: Alarma por las Condenas a Muerte de Manifestantes Jóvenes
Amnistía Internacional alerta sobre la grave situación en Irán, donde al menos 30 personas, incluidos menores, enfrentan la pena de muerte tras las protestas de enero de 2026.
Detenciones Arbitrarias y Juicios Injustos
Tras las recientes manifestaciones en Irán, varias personas han sido condenadas a muerte en juicios que carecen de las garantías mínimas. Amnistía Internacional ha solicitado a la comunidad internacional que presione al gobierno iraní para que detenga estos procedimientos legales y revierta las condenas contra los acusados. Entre los sentenciados se encuentran individuos arrestados días después de las protestas, con escaso tiempo para defenderse.
Casos Representativos de la Injusticia
Saleh Mohammadi: Un Caso de Tortura y Coacción
Entre los condenados está Saleh Mohammadi, un joven de 18 años, arrestado el 15 de enero y acusado del asesinato de un agente de seguridad. Su confesión fue extorsionada bajo tortura, y aunque se retractó en el juicio, el tribunal desestimó sus alegaciones sin realizar una investigación.
Otros Jóvenes en Peligro
Otro caso es el de Mohammad Amin Biglari, de 19 años, condenado por «enemistad contra Dios» por supuestas actividades delictivas. Durante el proceso, Biglari estuvo ausente por semanas y careció de representación legal adecuada, lo que ha generado una fuerte condena internacional.
La Realidad de los Menores en Conflicto
Las sentencias también afectan a menores, como Ehsan Hosseinipour Hesarloo, de 18 años, y a adolescentes de 17 años, quienes enfrentan cargos severos por incidentes ocurridos en medio de las protestas. A pesar de la prohibición internacional de ejecutar a quienes eran menores al momento del delito, estos jóvenes siguen expuestos a la pena capital.
Silencio y Represión
Amnistía Internacional ha destacado que muchas familias son intimidadas para no hablar sobre la situación de sus seres queridos detenidos, lo que sugiere que el número de personas en riesgo de ejecución podría ser incluso mayor. Los procesos judiciales están marcados por el aislamiento, la tortura y la negación del acceso a abogados independientes.
