Llamado de urgencia: La tragedia de Ángel que conmociona a Comodoro Rivadavia
Un mensaje desesperado desencadenó una serie de eventos trágicos en la vida de Ángel y su familia, que ahora lucha por justicia tras su muerte repentina.
La angustiosa llamada
El domingo de Pascuas, Lorena Andrade recibió un mensaje de audio que cambiaría sus vidas para siempre. “Lorena, por favor, es urgente. Se trata de Ángel”, rogó Mariela Altamirano, la madre biológica del niño. Este llamado representó el inicio de una pesadilla.
La fatídica llegada al hospital
Ángel fue trasladado de emergencia al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia después de un episodio crítico. A pesar de los esfuerzos médicos, el pequeño no pudo resistir, y su madre biológica y su pareja se encuentran en el centro de una tormenta emocional y judicial. “Lo mismo que le ocurrió a Luis, le sucedió al otro padre”, expresó Lorena al hablar de la situación.
Confusión y desesperación
Una vez en el hospital, la madre adoptiva de Ángel, junto a su pareja Luis, llegaron ansiosos. Allí se encontraron con el padrastro del niño, quien refirió que Ángel no respondía al haber sido despertado. La incertidumbre y el dolor se apoderaron de ellos al ver al niño conectado a equipos médicos, mientras la madre biológica optaba por llamar a su abogado en lugar de preocuparse por su hijo.
Los últimos momentos de Ángel
Cuando los médicos informaron que Ángel había entrado en coma, se desató la angustia. “Él llegó con pulso al hospital, pero jamás se recuperó”, relató Lorena. Sin respuestas claras, la pregunta sobre cómo llegó a esta situación se instaló en el aire, esperando una autopsia que podría proporcionar certezas.
Un ambiente familiar conmovedor
La habitación de Ángel permanece tal como estaba, con juguetes esparcidos por el suelo y su carpeta de jardín llena de dibujos, lo que refleja la alegría que una vez llenó su vida. Para su papá, Luis, los recuerdos se bañan en tristeza mientras recuerda cómo el niño siempre lo llamaba “papá” y compartían momentos entrañables juntos.
La tristeza de perder un hijo
“Yo tenía un hijo, lo digo así porque me lo sacaron”, confiesa Luis entre lágrimas. El miedo y la impotencia de no poder proteger a su hijo resuena en cada palabra. La llegada de la madre biológica y las tensiones que se generaron complicaron lo que antes era un entorno familiar tranquilo.
Buscando justicia
A medida que se desarrollaban los acontecimientos y la revinculación con Mariela se volvía más tensa, surgieron preocupaciones sobre el bienestar de Ángel. Luis y Lorena se sintieron dejados de lado por el sistema, enfrentando una lucha legal en la que sentían que no eran escuchados. “Las autoridades nos ignoraron”, afirmaron, añadiendo que ningún indicio de peligro fue considerado durante el proceso.
La marcha por justicia
En medio de la desolación, la comunidad de Comodoro Rivadavia se unió para marchar en memoria de Ángel, encendiendo velas y portando globos blancos. Su muerte no solo ha dejado una herida en su familia, sino que también ha puesto en evidencia las falencias del sistema de protección infantil en el país.
Clamor colectivo
Afuera, la ciudad se convierte en un eco de tristeza y exigencia: justicia para Ángel y para todos aquellos niños que han sido víctimas del descuido. La familia desea que su historia sirva para mejorar la protección de menores, evitando que otros padezcan lo que ellos han sufrido.
