El Gobierno Nacional Lanza una Nueva Estrategia contra la Desinformación en Redes Sociales
El pasado miércoles, el Gobierno argentino presentó su “Oficina de Respuesta Oficial” en redes sociales, una plataforma diseñada para desmentir lo que consideran noticias falsas y estrategias de manipulación por parte de medios y opositores.
La nueva cuenta, que actualmente cuenta con un único post que detalla su propósito, se establece con la misión de «desmentir activamente mentiras, señalar falsedades y evidenciar las operaciones de los medios y la clase política». El enfoque, como es habitual en la administración actual, se ha caracterizado por un tono confrontativo.
Una Voz Oficial en la Lucha Contra la Desinformación
Con la afirmación de que «informar no es suficiente si la desinformación avanza sin respuesta», la Oficina se propone combatir la mala información mediante una amplificación de la verdadera información. Esto contrasta con las tácticas de censura atribuidas a sectores políticos de izquierda, según señalaron en su comunicado.
Defensa de la Libertad de Expresión
Desde la Oficina enfatizaron que, a pesar de su crítica, «el derecho a la libertad de expresión es sagrado». La justificación de esta nueva iniciativa radica en el cambio en la política de medios, donde se ha dejado de financiar relatos con anunciantes del gobierno, lo que ha intensificado las críticas y desinformaciones.
Reacciones y Tensiones con el Periodismo
Las autoridades, incluyendo al presidente Javier Milei, no han tardado en reaccionar. Milei reposteo el comunicado inicial, escribiendo: “PARA DESENMASCARAR MENTIRAS Y OPERACIONES DE LOS MEDIOS. Fin.”
Relación Tensa con la Prensa
Aún antes de asumir, Milei ya había mantenido una relación conflictiva con los periodistas. En un contexto de polarización política, las tensiones entre su gobierno y los medios críticos han crecido, generando preocupación sobre la libertad de prensa en el país.
Desde su posición, el presidente ha lanzado críticas directas, llamando a los reporteros “mentirosos” y “corruptos”, y sugiriendo que su administración necesita “odiar más” a los que ejercen este oficio. Este tipo de retórica ha sido común no solo a nivel local, sino que se refleja en un patrón más amplio entre gobiernos de derecha a nivel internacional, que suelen framear el periodismo crítico como parte de una “élite” desconectada de la realidad.
Un Entorno Mediático Desafiante
El uso de redes sociales por parte de estos gobiernos permite un contacto sin intermediarios con su audiencia, lo que les facilita controlar el mensaje y minimizar el papel de la prensa tradicional. Sin embargo, la crítica sigue representando una función fundamental frente a narrativas oficiales, desafiando así las estructuras de poder.
Ejemplos a nivel global muestran que esta estrategia no es exclusiva de Argentina. Líderes como Donald Trump y Jair Bolsonaro han adoptado tácticas similares, acusando constantemente a los medios de comunicación de difundir «fake news», creando, por tanto, un ambiente hostil hacia el periodismo.
La relación entre el Gobierno y el periodismo en Argentina se encuentra en un cruce de caminos, donde se redefine el concepto de democracia y libertad de expresión ante la creciente polarización y confrontación.
