La Lamentable Realidad de la Paternidad Tras el Divorcio: Desafíos y Alternativas en Argentina
Las separaciones familiares están dejando huellas profundas en la relación entre padres e hijos, generando conflictos que pueden tornarse irreparables. Organizaciones como APADESHI se han convertido en aliados esenciales para aquellos que enfrentan la difícil realidad del alejamiento parental.
En Argentina, cada vez son más los padres que denuncian que ingresar al sistema judicial tras una separación no asegura la recuperación del vínculo con sus hijos. Estas situaciones, en lugar de ofrecer soluciones, tienden a agudizar el conflicto, generando un daño emocional considerable. Las organizaciones como la Asociación de Padres Alejados de sus Hijos (APADESHI) y otras similares, brindan apoyo a familias que atraviesan estos momentos críticos.
APADESHI: Un Faro de Esperanza para Padres Aislados
Fundada en 1988, APADESHI es una organización sin fines de lucro que tiene como objetivo ayudar a padres y familiares que se encuentran privados del contacto con sus hijos. Su labor surge de las vivencias de aquellos que, tras una separación, se ven excluidos del círculo familiar y no encuentran respuestas en el sistema judicial.
Áreas de Acción de APADESHI
La asociación se centra en tres áreas cruciales:
1. Visibilización de la problemática: Trabajan para informar a la sociedad sobre el daño que causa el alejamiento de los hijos en conflictos legales.
2. Soporte integral: Ofrecen orientación jurídica, social y psicológica a quienes están pasando por estas difíciles situaciones.
3. Cambio de paradigma: Promueven reformas legales y culturales que prioricen el interés del menor y su derecho a mantener la relación con ambos progenitores.
Uno de sus logros más significativos fue la implementación de la Ley 24.270 en 1993, que penaliza la obstrucción del contacto entre los hijos y el progenitor no conviviente, aunque su aplicación sigue siendo irregular.
Las Duras Realidades de la Judicialización Familiar
Desde APADESHI, se observa que muchos padres ingresan al sistema judicial con la esperanza de resolver sus conflictos, pero se encuentran atrapados en un proceso que deteriora aún más la relación. “Las personas llegan con la idea de que un abogado solucionará sus problemas, pero el sistema a menudo resulta devastador para la familia”, mencionan. El impacto es palpable no solo a nivel económico, sino también emocional, afectando directamente a los niños involucrados.
La Ley 24.270: Promesas Incumplidas
La Ley 24.270 busca asegurar que los hijos mantengan un vínculo con el progenitor no conviviente. Sin embargo, organizaciones como APADESHI apuntan a que la aplicación de esta ley es irregular, lo que causa demoras significativas en la restitución de esos lazos. Se introduce el concepto de “inculcación maliciosa”, que describe la manipulación de un progenitor hacia el menor para generar un rechazo hacia el otro.
El impacto en los niños es alarmante: “Cuando un niño pierde el contacto con uno de sus padres, se queda sin la mitad de su vida”, advierten. Este vacío puede afectar su desarrollo emocional y su identidad personal.
Perspectivas desde Infancias por Más Justicia
Otra organización, Infancias por Más Justicia, alerta que muchas denuncias en el sistema judicial carecen de fundamento, pero el daño ya queda hecho. “La obstrucción del vínculo produce daños irreparables en los menores”, insisten. Además, el impacto social en el progenitor denunciado es severo, afectando sus relaciones personales y laborales, a pesar de que las denuncias no prosperen.
Espacios de Apoyo y Solidaridad
Además de APADESHI, existen otros grupos donde padres pueden encontrar apoyo:
– APADESHI: Comunidad activa que brinda ayuda y asesoramiento.
– Padres de la Guarda: Grupo de acompañamiento en redes sociales.
– Infancias por Más Justicia: Actividades y apoyo en Mendoza.
Frente a esta compleja situación, las organizaciones comparten un mensaje claro: la justicia debe actuar con mayor agilidad y enfocarse en el bienestar de los menores, trabajando para que los conflictos entre adultos no comprometan el derecho de los niños a mantener lazos familiares saludables.
