La Tradición Artesanal que Endulza a Argentina: La Historia de Vacalín
En la tranquila madrugada de Bartolomé Bavio, a poco más de 100 kilómetros de Buenos Aires, comienza una labor que muchos ignoran: la elaboración del célebre dulce de leche que se encuentra en los alfajores más consumidos del país. Descubre la historia y el proceso de producción de Vacalín, el gigante maestro detrás de este icónico manjar argentino.
El Corazón de la Producción del Dulce de Leche
Desde las 2 de la mañana, 32 pailas se calientan para cocinar más de 200,000 kilos de dulce de leche al día en la planta de Vacalín. Marcas reconocidas como Guaymallén y Havanna dependen de esta fábrica que, sin embargo, permanece en un segundo plano, abasteciendo a la industria alimentaria en lugar de estar en las góndolas de los supermercados.
Un Legado Familiar en Cada Lata
Fundada en 1926 por Joaquín Rodríguez, un inmigrante español, Vacalín ha mantenido su carácter familiar a lo largo de las generaciones. Su nieto, Ernesto, y sus hijos han continuado con la tradición, combinando métodos modernos con el oficio artesanal. Antes de que cada lote salga, el pailero realiza un control manual para asegurar la calidad del dulce de leche.
Historia y Evolución de Vacalín
Los años 80 marcaron un período de transformación para Vacalín. Se añadió a su oferta no solo dulce de leche, sino también quesos, cremas y otros productos lácteos. Hacia fines de los años 90, la producción se enfocó en el abastecimiento masivo de industrias de alfajores, helados y panificados, permitiendo a la empresa crecer y expandir su equipo a casi 300 empleados.
Proceso de Fabricación: Desde la Leche hasta el Envase
La planta de Bavio, rodeada de tranquilidad, es un hervidero de actividad. Los trabajadores, muchos de ellos vecinos, se mueven entre cinco edificios que albergan el proceso de producción. Antes de entrar a la dulcería, todos deben seguir estrictos protocolos de higiene, incluyendo el uso de cofia y barbijos.
Una vez dentro, el día comienza con la carga de fórmulas. “Desde ese momento, el sistema se encarga de solicitar los insumos”, explica José Ares, jefe operativo. La leche que se utiliza proviene de los tambos de Tandil, y cada lote de dulce de leche puede llegar hasta los 8,000 kilos, cocinándose con precisión y cuidado.
Recetas Exclusivas para Cada Marca
Vacalín desarrolla más de 45 fórmulas diferentes, adaptadas a las necesidades específicas de cada cliente. Aunque todos los alfajores pueden parecer similares, su dulce de leche es una receta única para cada marca, garantizando que el sabor característico de cada uno se mantenga auténtico. Entre los más reconocidos se encuentran Havanna y Cachafaz.
Pasión por la Calidad
La producción no es solo a gran escala; cada lote es cuidadosamente monitoreado. El pailero realiza un control de calidad fundamental, asegurando que el dulce de leche cumpla con los estándares deseados antes de ser envasado. De esta forma, Vacalín continúa siendo el pilar del dulce de leche argentino, en el corazón de nuestras tradiciones culinarias.
