Fray Mamerto Esquiú: El Beato que Desafió a su Época
Fray Mamerto Esquiú, un ícono de la historia argentina, cumple 200 años desde su nacimiento. Su legado trasciende generaciones, con una influencia marcada en la cultura y la fe del país.
El 11 de mayo de 1826, en la localidad catamarqueña de Piedra Blanca, nacía Fray Mamerto Esquiú, quien sería definido por su abuela como un joven singular, «sin par, hombre de luz». Hijo de María de las Nieves Medina y Santiago Esquiú, desde pequeño su madre lo vistió con humildes sandalias y una túnica oscura, en un gesto de devoción a San Francisco de Asís. Su vida estaría marcada por un incansable recorrido en la fe y la educación, que lo llevaría a convertirse en un referente de la Iglesia católica en Argentina.
Un Camino de Fe y Enseñanza
A los 10 años, Esquiú se unió al convento franciscano en Catamarca y, a los 22, fue ordenado sacerdote. Desde su primera misa, dedicó su vida a la enseñanza y la predicación, llevando esperanza a cárceles, hospitales y comunidades necesitadas. Su pasión por la palabra encendía corazones y transformaba vidas.
El Milagro que Selló su Beatificación
En 2015, tras el nacimiento de una beba en Tucumán afectada por una grave infección, la familia invocó su nombre. Colocaron una estampita de Fray Mamerto sobre la niña, y a través de fervientes oraciones, el milagro se hizo realidad: la infección desapareció, lo que llevó al Papa Francisco a reconocer su beatificación en 2020.
Una Figura Política y Cultural
Esquiú no solo dejó huella en el ámbito religioso, también fue un fuerte defensor de la constitución argentina. Su célebre «Sermón de la Constitución», pronunciado en 1853, promovió la unidad nacional en un país dividido por la grieta entre unitarios y federales. Ahí, llamaba a la paz y el respeto a la ley, dejando un mensaje que resonaría en los corazones de muchos.
Un Hombre de Letras y Periodismo
Fray Mamerto fundó «El Ambato», el primer periódico catamarqueño, promoviendo principios de responsabilidad y verdad en el periodismo. Su estilo agudo y crítico lo hizo destacar, ganándose tanto admiradores como detractores en el ámbito político.
El Indeleble Legado de un Santo
Tras su muerte en 1883, su corazón, hallado en excelente estado de conservación, ha hecho parte de la historia religiosa y cultural del país. Fray Mamerto sigue vivo en la memoria colectiva, y su vida y enseñanzas son recordadas y veneradas en el “Circuito Turístico de Fray Mamerto Esquiú” en su Catamarca natal.

