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10 negocios para crecer el año próximo

10 negocios para crecer el año próximo

Los shopping reabrieron tras varios meses sin actividad por la cuarentena. El consumo, bajo la lupa de los analistas.

El año cierra con poco para celebrar. La mayoría de las actividades resultaron perjudicadas por el combo tóxico de pandemia, inflación y la recesión crónica. Las consultoras privadas pronostican un leve repunte económico para 2021, siempre y cuando las principales variables (tipo de cambio sobre todo) “logren cierta estabilidad”, aclara el economista y director de Analytica Ricardo Delgado.

Más en detalle, un estudio de la consultora Abeceb indica que este año los 10 sectores más castigados por la crisis del coronavirus y la cuarentena fueron calzado (-30,7%), textil (-22%), siderurgia (-22,2%), construcción (-21,5%), automotor (-21,2%), electrónicos (-16,7%), minería (-15,1%), refinería (-12,5%), electrodomésticos, (-11) y la industria en general (-7,6%).

Sobre esta base, proyectan que para el año próximo apenas 4 rubros lograrán crecer por encima del nivel previo a la pandemia: la industria automotriz, con un alza estimada en 26,4%, la minería (26,9%), la electrónica de consumo (17,3%) y los electrodomésticos (17,2%). “Otros sectores tendrán un rebote pero que no compensa las pérdidas de este año: construcción y siderurgia (18,5%), calzado (16,8%), textil (8,9%), el agro (13,2%) en valores y la industria (6,2%)”, enumera Abeceb.

Cada sector concentra problemáticas comunes y particulares. “Varias industrias registran mejoras y se acercan rápidamente a los niveles prepandemia. Como contrapartida, los más complicados son el turismo, algunos segmentos de la indumentaria y el entretenimiento, cuya demanda está vinculada a la actividad en general”, explica Javier Cao, de Abeceb.

En la radiografía de los negocios hacia el año próximo, mirada desde lejos, se observan “brotes verdes”, pero cada rubro tiene desafíos y riesgos por despejar. Un ejemplo es producción de vehículos, muy ligada a la demanda de Brasil. Según Adefa (la cámara de los fabricantes), la industria estima producir el año próximo 440.000 unidades para un mercado interno de 460.000.

Los datos promisorios se contraponen con las dudas que hay en el sector. ¿Cuáles? “Estamos en un mercado en crecimiento pero todo dependerá de los permisos para importar”, analizó un ejecutivo. En cuanto a las ventas, sostuvo que en un contexto atravesado por el cepo y la brecha cambiaria, el auto es un bien codiciado. “Los precios aumentan el 80% de la inflación”, añadió.

En un rango inferior se ubican las motos. En la CAFAM (la cámara de las terminales que ensamblan en el país) estiman despachar entre 50 y 70.000 unidades más en 2021 y proyectan un mercado de entre 320.000 a 350.000 patentamientos. Favorecido por los estímulos oficiales al consumo (programa Mi Moto y Ahora 12), el sector se esperanza en posicionar a la moto como un vehículo ideal en la pospandemia: “Hay muchos nuevos usuarios, que las usan para evitar el transporte público y también para trabajar”, interpretó Facundo Lippo, director comercial del grupo Iraola (Corven, Zanella y Kawasaki).

Un furor similar al de las bicicletas. Sin embargo, la crisis y la pérdida de poder adquisitivo golpea con dureza. “Las motos chicas representan el 95% de las ventas totales”, destacó Lippo. Como otros bienes durables, se trata de un negocio muy dependiente de la financiación y el valor de la cuota. Como electrónicos y equipamiento para el hogar. “El consumidor los percibe baratos en dólares, y sin mayores oportunidades de gasto (por las restricciones y sin atractivos para otras alternativas de ahorro), su compra aparece como una oportunidad”, grafica Cao.

Eduardo Echevarría, analista de GfK, dice que el segmento de línea blanca (heladeras, lavarropas y cocinas) cayó 23% este año. El experto prevé una recuperación para el año próximo, en paralelo a la economía. Sin embargo, recalca que la pandemia produjo cambios de hábito que repercuten en el sector. “La gente se volcó a la compra de productos para limpiar, cocinar, trabajar y estudiar. Por eso creció el consumo de tostadoras, aspiradoras, freezers, TV y laptops”, detalla Echevarría.

Diego Puhl, director de Línea Blanca de Samsung, coincide: “El encierro produjo una suba en la demanda de bienes semidurables, como hornos, anafes, campanas. El razonamiento es que si los estoy usando a diario, quiero algo más nuevo y mejor. Algunos productos registraron crecimientos exponenciales”, señaló el ejecutivo al Económico. Por otro lado, subrayó el impulso de la nueva edición del Ahora 12 y Ahora 18, que contempla un período de gracia de 3 meses. “El 70% de las ventas se efectúan con ese programa”, dijo.

El agro también tiene buen pronóstico. Con menor volumen, por la sequía, la soja hoy ronda los US$435 por tonelada, muy por arriba de los US$301 que cotizaba en abril. En la industria estiman una suba del 13% en la cosecha valorizada (menor volumen y mejor precio) con respecto al año anterior. De todos, los grandes ganadores fueron los frigoríficos: este año se exportarán 800.000 toneladas de carne, récord absoluto.

La construcción tiene dos caras. Las estadísticas registran un alza, pero el director de Reporte Inmobiliario, Germán Gómez Picasso, aclara que esto se debe básicamente a “pequeñas obras unifamiliares, remodelaciones y ampliaciones y no por grandes edificaciones”, dijo. En este sentido, sostiene que la dinámica actual beneficia a los ahorristas dolarizados, que capitalizan una baja relativa en los costos en función del “blue”.

Delgado, de Analytica, añade otro dato alentador para el sector, como “la duplicación del presupuesto destinado a obra pública para 2021”, lo que le permitiría “dejar de ser una de las actividades más castigada desde 2018” (ver más abajo ”Una recuperación… ”). Así, la industria del ladrillo, tradicional refugio para inversores de diversa envergadura, enhebra su 3° año de caída consecutiva, aquejada por las sucesivas devaluaciones, cepo cambiario y la resistencia a la baja de precios.

Armando Pepe, presidente del Colegio de Martilleros Inmobiliarios, apunta que los valores de las propiedades cayeron en promedio 20% con respecto al pico de 2017, un nivel insuficiente para reactivar las ventas. “Está demostrado que esa baja no está generando demanda ni interés”, subrayó. Pepe pronostica un 2021 complejo y sin reactivación a la vista. “En cantidad de escrituras, llevamos 29 meses de caídas consecutivas y hoy estamos en el piso histórico”, dijo.

En cuanto a proyecciones para el año próximo, el experto opina que es factible que haya subas interanuales contra los peores meses del confinamiento. “Sin créditos hipotecarios, precios que la gente percibe como caros y sin demanda genuina, es difícil que esto cambie”, opinó.
Un año mediocre para el consumo

En 2021 no hay un solo escenario y hay muchos interrogantes abiertos: ¿hay segunda ola? ¿habrá segunda cuarentena? ¿por cuánto tiempo?”, se pregunta Guillermo Oliveto, director de la consultora W. De cualquier modo, incluso en la proyección más optimista, el experto pronostica otro año muy mediocre para el consumo en general, con “un muy mal primer semestre y una recuperación para el segundo”.

A diferencia de lo ocurrido durante la pandemia, las ventas de artículos masivos no serán protagonistas. Javier Cao, de Abeceb, proyecta un estancamiento para el sector. “La contracara son los bienes durables. Esto es consecuencia de una caída del ingreso disponible para el gasto en alimentos y otros productos de consumo masivo, ante los aumentos de precios por encima de la inflación y la aparición de nuevas alternativas de compra”, opinó.

En el acumulado a octubre, Nielsen estima un 6% de caída para el consumo masivo en el total canales. Maximilano Doff, analista de esa consultora, proyecta un porcentaje similar para todo 2020, configurando “el tercer año de caídas consecutivas para este mercado”.

Al igual que Olivetto, Doff aclara que las perspectivas para el año que viene son muy dificultosas. “Si no hay ningún evento negativo, lo más factible es tener un primer trimestre complicado y de abril en adelante alguna recuperación”, señaló el especialista. De todos modos, supeditó el pronóstico a un cúmulo de variables: “la vacuna, el nivel de circulación de la gente, la inflación, el tipo de cambio y el poder adquisitivo”, enumeró.

La electrónica y los electrodomésticos tienen una perspectiva diferente. Federico Hellemeyer, titular de la AFARTE, remarcó que en 2021 hubo problemas en el abastecimiento de insumos y productos debido a la cuarentena. “La lógica indica que 2021 será mejor, pero eso implica volver a los niveles de 2019, que eran malos”, dijo. En cuanto a producción, Hellemeyer pronostica un mercado de 6,5 millones de celulares (contra 7 millones de 2019) y de 1,9 millones de TV, muy lejos de las 3 millones de unidades de años anteriores.

“Otros bienes de consumo semi-masivos, como es el caso de la indumentaria, tampoco logran despegar, con caídas en la producción superiores al 20% en términos interanuales”, dice Cao y agrega: “La suerte de estos segmentos en 2021 dependerá en gran medida de las posibilidades de recuperación del ingreso real y de la normalización de los protocolos de venta al público, que comenzaría a darse en los próximos meses a partir de los ajustes salariales”, finalizó.

La pandemia reorientó el gasto de la familias. El turismo, gastronomía y el entretenimiento (cine, recitales, teatros) padecen aún los efectos de las restricciones para circular. Las perspectivas para el año que viene, para estos sectores, son pesimistas. En este contexto, dice Javier Echevarría, de GfK, “impide que la gente, sin salir de su casa, gaste en otras cosas”, como por ejemplo golosinas.

Por ejemplo, renovación de equipamiento hogareño (heladeras, lavarropas, hornos, aspiradoras) como una forma de “dolarizar” los ahorros por la falta de alternativas.

Una recuperación insuficiente

Por Ricardo Delgado

Economista y director de Analytica

Si en 2021 el Gobierno logra mantener cierta estabilidad cambiaria, la inflación no se dispara y comete menos errores no forzados, hay chances para que varios sectores productivos recuperen la dinámica perdida no sólo durante la pandemia sino en los dos años previos de recesión.

Estas premisas básicas permitirían, por un lado, aprovechar sectorialmente la caída de los precios en dólares, aumentando la demanda interna en varias actividades y bajando la presión cambiaria, y por el otro, llevar divisas a las reservas del Banco Central. El mundo, a su vez, luce razonable para la demanda de productos argentinos.

China, el principal demandante del complejo agroexportador, acelera su crecimiento. El dólar débil fortalece los precios de las commodities. Brasil, quizá esta vez sí, proyecta un crecimiento de más de 3% el año próximo, favoreciendo las exportaciones de varias actividades industriales, como la automotriz.

Son centralmente cinco los sectores que pueden convertirse en los dinamizadores de 2021: el agro, la construcción, el automotor, la siderurgia, y el sector financiero. Con gran incertidumbre sobre el clima y su efecto sobre los rendimientos, se estima una nueva suba (leve) de la cosecha de los principales cultivos (soja, trigo, maíz y girasol), hasta los 133 millones de toneladas.

Los precios internacionales de la soja y del maíz son 20% y 14%, respectivamente, más altos que los del promedio de los últimos 5 años, aunque los incentivos a liquidar por parte de los productores sojeros son bajos dada la diferencia cambiaria y las poco atractivas tasas en pesos. De hecho, aún hay unos 17 millones de toneladas sin vender, equivalentes a US$8.700 millones que no están en las reservas delCentral.

La construcción, alentada por una duplicación del presupuesto destinado a obra pública para 2021 y básicamente por el estímulo que representa el bajo costo en dólares, puede dejar de ser una de las actividades más castigadas desde 2018.

Las expectativas favorables que vive la industria automotriz aún tienen que remontar una cuesta empinada. El sector todavía se ubica 30% por debajo del nivel de 2019, que resultó ser el peor año desde 2005.

Prácticamente aislado de los efectos de la pandemia e intermediando una enorme liquidez asociada a las restricciones para operar y a la consolidación de las modalidades fintech, el sistema financiero resulta uno de los claros ganadores del año. Por caso, en el tercer trimestre creció 4,5% respecto de su “producción” de 2019.

Esta tendencia se sostendrá en 2021, dado que la acelerada inclusión financiera forzada por las limitaciones a la movilidad aumentó el piso de operaciones.

Una necesaria consideración final. Las particularidades que vuelven atractivos a todos estos sectores en el año próximo pueden ser insuficientes para sostener un proceso más integral de reconstrucción económica.

Sin cambios profundos, que vayan más allá de coyunturas eventualmente favorables para algunos, no se revertirá la caída generalizada de la inversión y tampoco habrá espacio para crear un número suficiente de nuevos empleos.Fuente  /Clarín

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