Caída Profunda del Consumo: La Realidad que Enfrentan los Comercios en Argentina
La disminución del consumo masivo en Argentina se hace notar con fuerza en los negocios de proximidad, dejando a los comerciantes ante un panorama difícil. Las palabras de Fernando Savore, vicepresidente de la Federación Nacional de Almaceneros, reflejan la cruda realidad del poder adquisitivo en el país.
Según Savore, «el 20 es fin de mes. La plata se acaba muy rápido en la gente», describiendo un dramático recorte en el dinero disponible para las compras. A pesar de un leve repunte en abril comparado con marzo, las ventas aún no alcanzan los niveles necesarios para mantener la actividad en el sector. “No podemos llegar al nivel que necesitamos de venta, porque la gente se queda sin dinero pronto”, agregó el dirigente.
Los Precios y su Influencia en los Hábitos de Compra
Los lácteos son uno de los rubros más golpeados por la escalada de precios. Savore comentó que los aumentos mensuales han tenido un impacto acumulativo cercano al 13%, cuestionando si los salarios han crecido en la misma proporción. Este aumento constante ha llevado a cambios evidentes en los hábitos de consumo, donde productos como yogures y postres ya no son vistos como esenciales. “Un yogur con cereales cuesta casi 3.000 pesos. Es muy caro y la gente no lo compra”, explicó.
A pesar de que abril mostró una leve desaceleración en los aumentos, la raíz del problema se mantiene: los ingresos no están a la altura. “Por más que bajen algunos precios o haya promociones, el tema es el sueldo de la gente”, resaltó Savore.
Alternativas para la Supervivencia: Las Marcas PyME
Ante este panorama adverso, los almaceneros se ven obligados a explorar segundas marcas y productos de pequeñas y medianas empresas como una manera de mantener sus ventas. La diferencia de precio es clave: “Una gaseosa de primera marca hay que venderla casi en 5.000 pesos, mientras que una PyME se ofrece en 1.700 o 1.900”, comparó Savore. Esta tendencia está modificando las góndolas, donde las empresas más pequeñas ganan terreno gracias a una mejora en la calidad de sus productos.
A su vez, los comerciantes adoptan una estrategia más conservadora para evitar pérdidas, limitando su stock y optando por reposiciones diarias. “Hace tiempo que trabajamos prácticamente sin depósito, compramos lo justo y necesario”, explicó Savore. La caída en la rotación de productos también conlleva a prestar más atención a las fechas de vencimiento, incluso en las ofertas atractivas. “Te pueden vender algo barato, pero le quedan 7 o 10 días para vencer”, advirtió.
En cuanto a los precios mayoristas, Savore describió un ambiente inestable: “Son interminables las modificaciones”. Sin embargo, algunos productos, como la harina o la yerba, presentan bajas puntuales debido a un exceso de oferta. A pesar de esto, el panorama general sigue demandando atención y adaptación. “Todavía falta mucho para que esto se acomode”, concluyó el vicepresidente, reflejando la incertidumbre que envuelve al sector.
