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Balance de fin de año: no alcanza con desear, también hay que analizar qué anhelamos y por qué

Ésta es una época del año en la que los balances y la revisión de objetivos alcanzados se impone casi como una práctica obligada. Pero la realidad y la masividad de esta costumbre nos invita a reflexionar al respecto.
 
En primer lugar, repensar el porqué de la imposición de metas anuales. Atarse estrictamente al calendario para el logro de objetivos trae aparejado una presión temporal que, si fuera un tanto más laxa, quizás podría ayudar a bajar el nivel de exigencia y así disminuir la posibilidad de frustraciones, que, cuanto menos, pueden resultar desmesuradas.
Otra cuestión a analizar es el lugar desde el cual nos ubicamos para evaluar nuestros logros:
             ¿Nuestra mirada es amorosa?
             ¿Tenemos en cuenta nuestras limitaciones?
             ¿Evaluamos el contexto por el cual nos toca transitar?
 
Estas preguntas y otras similares son útiles a la hora de realizar balances, porque en tiempos en que abundan slogans que expresan que basta con desear para obtener, resulta imprescindible que comprendamos que no alcanza con la voluntad para cumplir nuestros objetivos, porque también nos afecta y condiciona lo que nos rodea, ya sea el entorno familiar, social o económico, por citar algunos factores.
 
En segundo lugar, fijarse metas por debajo de las posibilidades y potencialidades deja de lado una maravillosa oportunidad de crecimiento y superación.
 
El desafío es encontrar el equilibrio entre tener expectativas inalcanzables que nos frustren o en el otro extremo, que éstas sean concretadas tan fácilmente que no resulten estimulantes ni generen la satisfacción esperada.
 
Cómo fijarnos objetivos y no frustrarnos más tarde
 
Como counselors es frecuente acompañar a consultantes en procesos a través de los cuales redescubren sus potencialidades sin distorsionar ni negar su experiencia y sobre todo, procesos que transforman, a la hora de evaluarse, una mirada crítica en amorosa, sin caer en la autojustificación.
Metas realistas resultan de la conjunción de expectativas y limitaciones sin dejar de tener en cuenta el contexto, se nos impone por ello un repensarnos con la singularidad que poseemos, pero teniendo en cuenta que nos rodean y atraviesan circunstancias que nos condicionan y que no pueden ser transformadas desde lo individual, o fruto de actos volitivos.
 
Por ello, al momento de fijarnos metas u objetivos podemos tener en cuenta:
 
– Fijarlas por etapas, no necesariamente anuales y así el estímulo de lo que vamos logrando nos proporcione la energía necesaria para seguir en el camino que nos propusimos.
 
– A la hora de balances, hacerlo con una mirada amorosa y comprensiva, no juzgarnos, no compararnos con otras personas y teniendo en cuenta que lo que hicimos es lo que nos fue posible en ese momento y que aceptarnos y aceptar nuestra experiencia es lo mejor que podemos brindarnos de acuerdo a la realidad personal y social que nos toca transitar.
 
  Clr. Claudia Quiroga Daldi
Equipo de Difusión del Counseling de la Asociación Argentina de Counselors.
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