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El Mercado de San Telmo, secretos escondidos esperando ser descubiertos

Argentina es un país con una herencia cultural muy rica, la cual se ve reflejada en sus ciudades principales. La migración recibida –mayormente desde Europa– durante la primera mitad del siglo XX originó una diversidad étnica muy importante. Adicionalmente, a partir de 1960 se han asentado grupos humanos significativos provenientes de regiones como Medio Oriente, China y Senegal.

La consecuencia lógica ha sido una mezcla de manifestaciones artísticas muy interesantes características del ambiente cosmopolita de su capital. Considerada la cuna del tango, sede de una gastronomía exquisita y “el semillero” de los mejores futbolistas del mundo, Buenos Aires es capaz de sorprender a los turistas más exigentes con sus calles anecdóticas.

La urbe albiceleste supera los cuatro millones de visitantes cada año. Adicionalmente, hoy en día continúa siendo un destino atractivo para migrantes que arriban desde países como Siria, Haití y Venezuela. En consecuencia, los bonaerenses son personas habituadas a compartir su cotidianidad con individuos de distintas comunidades. Por esta razón, casi siempre son muy cordiales al momento de atender al público.

Lugares para apreciar la identidad nacional

La capital argentina rebosa de sitios representativos y monumentos patrimoniales que atesoran gran parte de la memoria histórica del país. En la actualidad los visitantes disponen de variadas ofertas para realizar recorridos temáticos, incluso tours gratuitos en Buenos Aires. Una de las locaciones más relevantes para entender de identidad nacional argentina es el Casco Histórico.

Muchos de los sucesos políticos neurálgicos en la historia contemporánea de Argentina sucedieron en la Plaza de Mayo, punto obligatorio para los turistas junto a la Casa Rosada, la Catedral Metropolitana, el Cabildo y el Palacio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Igualmente, para los viajeros es posible estimar el gentilicio argentino durante desplazamientos por sus sectores populares más legendarios.

Se trata de los emblemáticos barrios de Almagro, Palermo, Monserrat, Chacarita y San Telmo. Allí sobran los locales en donde se puede saborear comidas típicas como el desayuno porteño, el fileteado o el lunfardo. Asimismo, hay oportunidades para disfrutar de recintos con “ambiente indie” y tardes de teatro underground.

El turismo alternativo garantiza sorpresas y variedad

Los bonaerenses son personas cuya definición de una cena excelente consiste en un asado con copas, música y arte. Cualquier conversación o punto de encuentro casual debe estar acompañado de un buen mate de hierbas. Estos barrios están envueltos por una mística inigualable encumbrada por espectáculos callejeros –especialmente en días feriados– y bailes (milongas).

Los recorridos más convencionales incluyen enclaves comunes (el Cementerio de la Recoleta o el Jardín Botánico de Palermo, por ejemplo). Pero los mejores tesoros de Buenos Aires están en territorios poco propuestos para los paseantes, y entre ellos destacan las exhibiciones de murales en Coghlan y el Cementerio de Chacarita.

La mencionada necrópolis es una extensión dominada por mausoleos, panteones, nichos y tumbas, donde tienen el descanso eterno famosas personalidades. Probablemente Carlos Gardel sea el de mayor renombre. El aclamado compositor y cantante de tango es representado en una estatua de rostro sonriente con su distintivo atuendo “gardeliano”, acompañado en todo momento por flores frescas y un cigarrillo en su mano.

Por otra parte, el Mercado de San Telmo es otro lugar auténtico que los turistas no deberían perderse. Simboliza la fusión entre el estilo de vida coloquial de principios del siglo XX con la movida cultural moderna. Actualmente ha sido adaptado para la actividad turística y conserva bastantes anticuarios, excelentemente ambientados y muy llamativos.

Datos sobre el Mercado de San Telmo

Su estructura central, con entrada desde la esquina de las calles Bolívar y Carlos Calvo, fue culminada en 1897. En esa época era un gran mercado techado en donde se comercializaban frutas, verduras, hortalizas, carnes, artesanías y otros víveres. La obra fue proyectada por el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo como encargo del empresario visionario Antonio Devoto.

La gran edificación consta de un techo de vigas de hierro con planchas metálicas y ensambles de vidrio. De esta manera, sus locales, ferias y pasillos siempre se encuentran bastante iluminados por luz natural. La influencia europea se nota en el diseño de las fachadas al estilo italiano.

Sus arcos de punto medio y orden toscano albergan establecimientos (pubs y bares, primariamente) con entradas directas desde la vereda. El cuerpo principal es rectangular, con acceso desde la calle Bolívar. Se encuentra coronado por una espectacular cúpula octogonal en el espacio abierto central del mercado.

Aún conserva muchos locales dedicados a la venta de productos cárnicos vacunos, porcinos y avícolas (pollo, especialmente). También existen bastantes tiendas de verduras, frutas, hortalizas, granos y leguminosas. A estos antiguos puestos se les conoce como “los del barrio”, son motivo de orgullo entre los residentes de San Telmo.

La mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno

El Mercado de San Telmo suele ser frecuentado por personas de todas las comunidades (árabes, chinos y extranjeros sudamericanos). En el año 1930 se completó su ampliación con dos prolongaciones laterales. Una tiene salida hacia la calle Defensa, la otra hacia la calle Estados Unidos. Las mismas tienen formato de pasillos.

La primera estructura se encuentra elevada y se comunica con el edificio principal mediante una rampa y escalera. La segunda es más dilatada, con un malecón central prominente y espacio suficiente para el ingreso de vehículos. Sin embargo, en la actualidad la entrada a los automóviles está prohibida.

Dichas construcciones más recientes contienen el mayor porcentaje de anticuarios, causantes de la naciente “explosión turística” del mercado. Estos famosos establecimientos son el deleite para los amantes de artículos de antaño. Los comerciantes al notar el creciente auge de la actividad se volvieron cada vez más especialistas en el área.

Los anticuarios del Mercado de San Telmo constituyen una plaza fija de abastecimiento (y alquiler) para adaptaciones cinematográficas de época. En conjunto son considerados como uno de los sitios con mejor reputación entre los coleccionistas de antigüedades del mundo. Gracias a su infinita gama de elementos de mobiliario, vajilla, aparatos, vestuarios, joyas, relojes, entre muchos otros objetos antiguos. Todo excelsamente preservado.

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