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Murió de un infarto persiguiendo al ladrón que robó la moto de su hija

Murió de un infarto persiguiendo al ladrón que robó la moto de su hija

“Pará, pará por favor, me duele mucho el pecho”, esas fueron las últimas palabras que Claudio Tristán Medina, de 56, le dijo a Kevin Mosele. Desesperado, su yerno clavó los frenos de su Renault Clio y desistió de perseguir al ladrón que acababa de robar una moto de la casa de los Medina, en Yerba Buena. El joven dio media vuelta con el auto y se dirigieron hacia el hospital Carrillo en busca de asistencia médica; ya nada podía hacerse, los profesionales de la salud indicaron que Medina había fallecido de un infarto en el trayecto.

Ayer a las 7.30, Mariana Yanina Medina descubrió en su casa de calle Lima 2.400 a un ladrón que había logrado encender una motocicleta Keller kn 110-8. El delincuente escapó en el vehículo de la joven que contenía su billetera con documentaciones y $ 3.500.
El novio y el padre de la chica salieron en auto para intentar interceptarlo. A seis cuadras, casi en la esquina de Luis Braile y Marcial Imbaud, el delincuente cayó de su moto y estuvo a punto de quedar acorralado por sus perseguidores, sin embargo, el problema de salud de Medina le posibilitó al bandido poder subirse de nuevo a la moto y escapar.

Caracterizado por tener un gran sentido del humor, Claudio Medina era apodado “Gato Gordo” por sus afectos. “Él se mataba de risa, era un burlista y así lo trataban los amigos también”, mencionó su hermana, Mercedes Medina, el recuerdo le robó una sonrisa en medio del funeral. Por la emergencia sanitaria del covid-19, la familia esperaba en la casa de calle Lima para saber cuándo retirar el cuerpo del nosocomio y si es que podrían velarlo.

“Era una persona de humor único y que nos va a hacer mucha falta”, explicó Ana Bejas, una de las amigas que acompañaba a los seis hijos de Medina. En el lugar hubo muchos jóvenes que se acercaron a despedirlo. “Claudio era muy alegre, siempre me trató como a una hija más. A los chicos se les escapan las lágrimas porque era habitual reunirse acá y compartir con él y sus hijos”, agregó Bejas.

Medina era muy conocido en la zona del mástil de Yerba Buena, había sido taxista en otra época, pero por distintos problemas de salud había perdido la movilidad de su brazo derecho y desde hacía unos años vendía pizzas en esa esquina de Aconquija y Solano Vera.
“Él tenía cáncer, por otro problema de arterias tapadas era difícil operarlo, y más en pandemia. Ya había sufrido un infarto antes y usaba una prótesis en el húmero que su cuerpo rechazaba, pero él quería seguir tratando, pedía que por favor no le cortaran el brazo”, detalló Mercedes Medina, quien es bombera voluntaria de Los Ralos.

 

Por estos hechos tomaron intervención dos fiscalías. La de Robos y Hurtos investiga sobre el paradero del asaltante que escapó en la moto robada, por otro lado, la fiscalía de Homicidios intervino para conocer los detalles del fallecimiento de Medina, quien murió antes de recibir asistencia médica.
Ya se solicitó un estudio forense. “Aún no lo tenemos identificado, pero tenemos pistas firmes sobre quién podría ser, manejamos versiones, hay cámaras que lo habrían registrado escapando rumbo barrio El Castillo. Estamos trabajando en conjunto con la Brigada de Investigaciones, además”, explicó Carlos Daniel Ruiz, jefe de la comisaría de Yerba Buena.

Allegados a Medina lamentaron que la inseguridad azote a la “Ciudad Jardín”. “Con lo bello que es Yerba Buena es muy triste que hoy no se pueda salir a disfrutarlo. Cuando mis hijos eran chicos, hace 15 o 20 años atrás, se podía salir a disfrutar de los espacios verdes, hoy es tremendo, es una ciudad grande donde no sé si hay algún vecino al que no le hayan entrado a la casa o al que no le hayan intentado robar en la calle”, indicó Adela Trejo.

“Hay mucha inseguridad en todos lados, acá, en la otra cuadra, robaron una moto enduro sacándola por arriba de la tapia; en la zona sur de la capital asaltaron a una amiga hace unas semanas; hay inseguridad”, relató Medina.

“Los arrebatos si son frecuentes, uno ve a la Policía en las avenidas pero se dan maña para robar en otras calles. Uno es joven y sale igual, los más grandes tienen miedo ya, pero no deja de ser horrible que te apunten con un arma para quitarte los celulares, que cada día son más caros”, consideró Marcos Toledo, otro vecino.

Luis Pérez, por su parte, advirtió que el distrito sufrió muchos cambios en las últimas cuatro décadas. “Hace 45 años vivo acá, a los 13 salíamos en bici y después del mástil la ciudad terminaba. Hoy la ciudad está sobrepoblada, construyen sobre el cerro y sobre el río, es increíble que se permita ese daño a la naturaleza. La inseguridad creció en simultáneo a la población, leo sobre la posibilidad de que el asesino que mató a Valentín Villegas quedaría libre y no puedo creerlo”. /La Gaceta

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