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Alejandro Vandenbroele, presunto testaferro de Boudou fue detenido por pedido de Uruguay

Alejandro Vandenbroele fue arrestado en Mendoza, horas después de que Interpol librara una circular roja para pedir su captura internacional; está acusado de supuesto lavado de dinero a través de un firma vinculada a la compra de Ciccone

Por Hugo Alconada Mon y Gabriel Di Nicola  | Para LA NACION

Alejandro Vandenbroele, el presunto testaferro del vicepresidente Amado Boudou, fue arrestado anoche en Mendoza a pedido de la justicia uruguaya, que reclama su extradición por las presuntas operatorias de lavado de activos que le adjudican en ese país para financiar luego su desembarco en la ex Ciccone Calcográfica.

La detención de Vandenbroele se concretó en Chacras de Coria, Mendoza, horas después de que efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Policía Federal comenzaran a buscarlo en esa provincia y en la ciudad de Buenos Aires, tras recibir vía Interpol la orden de captura internacional.

El juez uruguayo contra el Crimen Organizado, Néstor Valetti, había ordenado su captura tras dos intentos fallidos de indagarlo, ya que Vandenbroele -cuyo procesamiento en el caso Ciccone confirmó anteayer la Cámara Federal porteña- nunca se presentó a declarar en Montevideo.

El arresto se concretó minutos después de que llevara a su hija hasta la casa de su ex mujer, Laura Muñoz. Al salir, agentes de la PSA lo detuvieron sin esposarlo, y lo trasladaron a la celda que la fuerza mantiene en el aeropuerto provincial a la espera de órdenes del juzgado federal con competencia en Mendoza. Horas antes de que se concretara el arresto de Vandenbroele, el juez Valetti había confirmado ante la prensa su “pedido de captura internacional, con alerta roja”, aunque se mostró cauto sobre los tiempos judiciales: “Una vez que lo detengan, los tiempos para que esta persona sea extraditada dependerán de la justicia argentina o de la del país donde sea detenido”.

Con la circular roja de Interpol ya en Buenos Aires, efectivos de la Policía Federal comenzaron a buscar a Vandenbroele. Primero se presentaron en el departamento 3° “B” de la calle Quirno Costa 1273 -domicilio que había declarado ante la justicia uruguaya-. Y luego en Mendoza, donde acudieron al barrio privado Vistalba Country. En ambos casos, sin resultado.

Con la detención de Vandenbroele se abrirá ahora un juicio en el que se definirá si se lo extradita a Uruguay.

Por eso, ya al tanto de los riesgos que afrontaba desde la otra orilla del Río de la Plata, el único rostro visible del fondo The Old Fund buscó evitar su detención, según reconstruyó ayer LA NACION basado en los testimonios de fuentes judiciales argentinas.

Durante los últimos diez días, Vandenbroele presentó al menos tres pedidos de eximición de prisión en distintos juzgados federales.

Los planteó ante los jueces federales Sebastián Ramos, Marcelo Martínez de Giorgi y Sebastián Casanello.

Pero los tres rechazaron esa posibilidad ya que al momento de presentarlos no había aún ningún pedido de captura vigente.

Con su hija radicada en Mendoza, el presunto testaferro de Boudou divide su tiempo desde hace años entre esa provincia y la ciudad de Buenos Aires, tanto en el departamento de la calle Quirno Costa, así como en el departamento de Boudou, según consideró comprobado la Justicia.

“Fue un momento muy angustiante porque él tenía a mi hija”, contó anoche Muñoz. “Era día de visita, y tenía miedo de que no la traiga. Estuvo dando vueltas de acá para allá en la camioneta con la nena para que no lo encontraran. Pero tenía que estar acá a las 21 y cuando llegó me dio a la nena, se fue caminando y se lo llevaron. No fue una escena violenta, pero mi hija vio que algo estaba pasando”, relató.

Procesado por el juez federal Ariel Lijo como presunto partícipe necesario de Boudou y de su socio José María Núñez Carmona en los delitos de cohecho y negociaciones incompatibles, la Cámara Federal confirmó anteayer esa decisión, por lo que quedó más cerca del juicio oral. Según estimó ayer el fiscal del “caso Ciccone”, Jorge di Lello, eso podría ocurrir el año próximo.

En Uruguay, en tanto, el juez Valetti y el fiscal Juan Bautista Gómez pretenden que Vandenbroele explique el origen de los US$ 620.000 que la sociedad Dusbel SA transfirió desde Montevideo y en bonos a una cuenta bancaria de The Old Fund en la Argentina. Pero ya dos veces lo citaron sin que se presentara a declarar.

El 2 de febrero del año pasado Vandenbroele faltó a la primera cita. Planteó que el juez en lo Comercial argentino, Javier Cosentino, había decretado su prohibición de salir del país hasta el 5 de mayo al decretar, otra vez, la quiebra de la ex Ciccone.

Casi siete meses después, el 28 de agosto pasado, faltó por segunda vez a su indagatoria en Montevideo. Su defensor, Germán Soria, dijo que Vandenbroele estaba “dispuesto a colaborar con la justicia uruguaya”, pero planteó que deseaba declarar en un tribunal argentino. Ahora, tras meses de indefinición, llegó la hora de Interpol.

“Debimos apelar a esta instancia por su negativa de presentarse a declarar en los juzgados de Montevideo a los que se lo citó”, planteó Valetti, quien junto con el fiscal Gómez centra las sospechas de lavado en Dusbel, la sociedad en que Vandenbroele figura como “beneficiario final”, según consta en documentos societarios oficiales de ese país que obtuvo LA NACION. Valetti se mostró cauto, sin embargo, sobre la posibilidad de que la justicia local conceda la extradición, y remarcó la importancia de tomarle su declaración indagatoria. “Sin ese testimonio estamos estancados”, admitió. A la espera de Vandenbroele, sin embargo, el juez uruguayo ordenó congelar todas las cuentas de Dusbel en ese país.

La pesquisa uruguaya comenzó poco después de que, el 17 de marzo de 2012, este diario revelara el rol que Dusbel asumió en la red de sociedades detrás de la ex Ciccone.

LA NACION publicó que el 29 de octubre de 2010 Dusbel se había quedado con la mitad de las acciones de The Old Fund -que a su vez controla el 70% de la ex Ciccone- a cambio de aportar US$ 620.000, pese a que la sociedad uruguaya aún no había completado los trámites de radicación en la Argentina.

Tras la revelación de LA NACION, la unidad antilavado uruguaya, que depende de su Banco Central (BCU), analizó los registros y movimientos de Dusbel en su país, estimó que presentaban “apariencia delictiva” y solicitó a la Justicia que abriera una investigación por “lavado de activos”. Vandenbroele ya dio una explicación sobre Dusbel en los tribunales argentinos. Fue a fines de 2012, cuando presentó un escrito ante el juez Lijo, en el que adjudicó esos US$ 620.000 a Mayer Business Corporation, una sociedad panameña del ex banquero Raúl Moneta.

Sin embargo, la reconstrucción de esa transferencia muestra varios puntos oscuros. Entre otros, que en la operatoria de los US$ 620.000 participó P. T. Bex Bursátil, una firma uruguaya a la que también recurrieron el ex tesorero del Partido Popular (PP) español Luis Bárcenas para mover más de US$ 19 millones ilegales, y Ernesto Clarens, el financista de confianza del ex presidente Néstor Kirchner y del empresario Lázaro Báez.

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