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La revolución hacia las máquinas

La revolución hacia las máquinas

El ser humano siempre ha estado consciente de que la velocidad a la que nos desarrollamos como sociedad está dando pasos gigantescos, primero fue el fuego y la rueda, luego el hierro, y de ahí saltamos hacia la revolución industrial, las producciones en masa y actualmente la era digital donde lo más importante para las empresas es su presencia en internet en conjunto con sus páginas web.

La invención de máquinas a vapor, la electricidad, el teléfono, todos estos inventos los hemos creado a partir de necesidades. Primero, la de transportarnos y luego la de comunicarnos.

Desde principios del siglo pasado la vida humana ha tenido muchos cambios a nuestro favor la mayoría sin embargo aún, en ese entonces, se veía lejana la posibilidad de inventar máquinas lo suficientemente inteligentes para desarrollar habilidades humanas.

Estas concepciones ya estaban en el imaginario de la sociedad originando en la cultura mundial la idea de ciencia ficción, desde la literatura hasta el cine, y en la actualidad la idea de robots más inteligentes que el hombre ha ido creando incógnitas que ya en el tiempo presente no son tan difíciles de imaginar. Y todo esto empezó a ser posible gracias a la apertura del Internet.

Si bien, aún no llegamos al tiempo en que las máquinas se alzan contra los humanos para obtener la dominación del mundo, sin embargo, la implementación y el uso que le damos a la tecnología de alguna manera se ha descontrolado.

Pero antes, ¿qué es la inteligencia artificial? Según el blog de Iberdrola, la inteligencia artificial (IA) se puede definir como la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano.

Para el Stuart Russell, uno de los reconocidos personajes dentro de esta ciencia, la inteligencia artificial se basa en configurar dos aspectos, sistemas que asimilen al pensamiento humano y que a su vez sean sistemas más racionales que el actuar del hombre. En sí, es desarrollar complejas redes que trabajen de manera similar a redes neuronales del cerebro humano pero que su comportamiento responda a métodos más “matemáticos” que sentimentales.

En otras palabras, el objetivo de la inteligencia artificial es crear un “cerebro” que comprenda la mayor parte de las funciones del cerebro humano y perfeccionarlo, para crear una red neuronal que en algún momento supere al nuestro. Una revolución hacia las máquinas.

No es que su meta sea suplantar completamente las actividades que desarrolla el ser humano, sin embargo, la creación de estos sistemas sirven para apoyar las labores que realizamos cotidianamente.

Según la Prueba de Turing, la inteligencia artificial se basa en cuatro capacidades:

  • Procesamiento de lenguaje natural que le permita comunicarse satisfactoriamente en inglés.
  • Representación del conocimiento para almacenar lo que se conoce o siente.
  • Razonamiento automático para utilizar la información almacenada para responder a preguntas y extraer nuevas conclusiones.
  • Aprendizaje automático para adaptarse a nuevas circunstancias y para detectar y extrapolar patrones.   (Russel, 3)

Una vez que los profesionales lograron delimitar las capacidades que los sistemas requerían comenzaron a realizar pruebas para establecer los mecanismos esenciales que originaron que la Inteligencia Artificial, sea lo que hoy en día se desarrolla.

Estamos hablando de la siguiente fase de la Prueba de Turing. Según Russel, esta consiste en: “[incluir] una señal de vídeo que permite al evaluador valorar la capacidad de percepción del evaluado, y también le da la oportunidad al evaluador de pasar objetos físicos «a través de una ventanita»” (Russel, 3).

La conclusión de esta prueba generó que se determinaran un par de elementos que los sistemas artificiales tienen que estar dotados, la primera es la visión computacional, para percibir los objetos con los que van a tener interacción, y la segunda, es la función robótica, es la cualidad física de estos sistemas, porque incluso hay ejemplares de bots, que asimilan posiblemente no a todo el cuerpo humano, pero sí a partes de éste.

La revolución hacia las máquinas

Para lograr que estos sistemas asimilen al razonamiento humano, la inteligencia artificial se basa en mecanismos cognitivos, y hay un par de maneras, la primera es a manera de introspección o mediante experimentos psicológicos, sobre todo se utilizan los segundos,  ya que dada que su función es asimilar al pensamiento humano, primero se debe teorizar y aprender la forma en que este trabaja, y luego “traspasarlo” en forma de datos.

En cuanto a desarrollar un pensamiento racional, los ingenieros se han basado en el mecanismo de silogismos propios de los filósofos griegos, ya que al ser esquemas de argumentación y la estructuración de los mismos, ya que conforme este va progresando la conclusión a la que se llega, responde a la lógica del hilar los argumentos iniciales, por lo tanto, no hay margen de error, posiblemente sí de veracidad, ya que depende de los datos que se ingresen a los sistemas pero la manera en la que trabaja, no permite errores dentro de la lógica de los argumentos y conclusiones.

Ahora, ¿qué ha desarrollado la inteligencia artificial hasta nuestros días? Sistemas que piensan como nosotros, procesos controlados desde web sites diseñadas estos se especializan en la toma de decisiones o en la resolución de problemas, se conocen como redes neuronales artificiales. Sistemas que actúan como humanos, en otras palabras, robots.

Sistemas que piensan racionalmente, estos consisten en recopilar información, datos y conocimiento sobre un área en particular y actuar en relación a esto, pongamos un ejemplo, creamos una computadora e ingresamos pura información sobre enfermedades, deficiencias y cirugías en cardiología, lo que va a hacer esta computadora es procesar toda la información y responder incógnitas o situaciones conforme sus datos. Como un especialista.

Y esto nos lleva a los sistemas que actúan como humanos, en sí la diferencia que tienen con el sistema anterior, es que estos perciben su entorno, lo procesan y lo añaden a sus conocimientos para reaccionar ante distintos estímulos de acuerdo al entorno en el que están, igual que nosotros lo hacemos.

Podemos pensar que no hemos utilizado ninguno de estos sistemas, sin embargo, la realidad es que la inteligencia artificial ha estado inmersa en nuestra vida cotidiana desde hace unos cuantos años, simplemente el sistema de reconocimiento facial, los asistentes telefónicos como Siri, las bocinas inteligentes como Alexa, la voz que nos guía en Maps, las páginas web con mecanismos de seguimiento y todo eso es gracias a la inteligencia artificial.

Aún no llegamos a la época de la película Her protagonizada por Joaquin Phoenix y Scarlett Johanson, y nos falta también para la rebelión de las máquinas con Terminator, pero hay algo que debemos preguntarnos, si ya estamos usando sistemas inteligentes sin haberlos percibido, cuánto falta para que empiecen a realizar funciones más complejas sin que nos demos cuenta.

Bibliografía

Anónimo. “¿Qué es la inteligencia artificial?”. Iberdrola.com. Blog. Sin referencia. WEB.

 

Russel, Stuart & Norvig, Peter. “Inteligencia Artificial: Un enfoque moderno”. Pearson. Madrid. 2004. Impreso.

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