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Sigmund Freud. Un ser humano como tantos otros

Sigmund Freud (Sigismund Schlomo Freud) nació en la ciudad de Freiberg, Moravia, que en ese momento era parte del Imperio Austríaco. Hoy es Príbor, República Checa.  Fué un 6 de mayo de 1856. Quizá, uno de los personajes más nombrados que hayan vivido en el siglo XX, del que se han hecho famosos no solo sus libros, sino también sus frases y acepciones.

Se puede afirmar que fue el personaje que más cambió la forma de pensar al mundo en el siglo XX, en una época en que había muchos temas de los que no se debía hablar, y de los que Freud sí se atrevió, como el de la sexualidad infantil. Todos conocen al padre de la psicología, al doctor polemico que se animó a hablar de lo que no se debía. En este artículo puedes conocer el lado más humano del padre del psicoanálisis.

La infancia y adolescencia poco feliz de Sigmund

Su madre se llamaba Amalia, tercera esposa del que fue su padre Jacob, que era 20 años mayor, y comerciaba lanas. Sigmund nació cuando su madre tenía solo 21 años de edad y fue el mayor de siete hijos del matrimonio, con cinco mujeres y un varón, además de él.

 

Su padre tenía dos hijos más de los matrimonios anteriores, Emmanuel y Philipp. El mayor de ellos, tenía la misma edad que Amalia.

 

Cuando Sigmund tenía sólo tres años, su familia se mudó a Leipzig y muy poco después a Viena. La capital del Imperio, católica por naturaleza, no aceptaba muy bien a los judíos, y esto con el correr de los años se agravaría por el antisemitismo imperante.

 

El segundo hijo de Amalia, Julius, produjo en Sigmund celos y malos sentimientos desde que éste nació, sentimiento que reconoció años después en una carta a un amigo. Pero la muerte de Julius a los 9 meses dejó a Sigmund con un sentimiento de culpa. Su primera hermana, Anna, nació poco tiempo después.

 

Su familia, asentada en un barrio pobre de Viena dominado por emigrantes judíos, padeció de muchas penurias económicas, ya que el comercio de lanas de su padre nunca vio la prosperidad. A pesar de crecer en una familia judía, nunca fue educado con un gran apego a la religión, considerándose agnóstico.

 

Debido a la publicación de cartas que se cruzaba con su gran amigo Eduard Silberstein entre 1871 y 1881, los dos aprendieron a hablar el español de manera autodidacta, tras leer El Quijote en castellano y toda la obra de Cervantes, del que eran admiradores. Ambos formaron una sociedad secreta que llamaron AC, (academia castellana), y hasta usaron seudónimos (Cipión y Berganza), extraídos del libro El coloquio de los perros.

 

Freud ingresó a los 17 años en la Universidad, aprovechando la oportunidad para estudiar que le daban sus padres, a pesar de que la economía de una familia numerosa era crítica.

 

Su elección entre estudiar medicina o derecho, y elegir medicina, se basó en que para un descendiente de familia judía el derecho tenía problemas en cuanto al pensamiento antisemita imperante. Este hecho inclinó la balanza.

 

En 1881 se graduó como doctor en medicina, presentando un trabajo sobre las propiedades de la cocaína como anestésico. Tenía claro que ese no era el ejercicio al que se dedicaría. Por medio de unas becas que consiguió, pasó por el Instituto de Zoología de Carl Claus de Trieste. Luego se dedicó a la neurofisiología en el Instituto de Fisiología de Ernst von Brücke.

Conociendo un poco de su vida como profesional

En estudios de laboratorio en este instituto, desarrolló parte de su idea conceptual, sobre la anatomía del cerebro, para comprender cómo se comportan los seres humanos.

 

Comenzó luego a trabajar en el Hospital General de Viena por necesidad, debido a su frágil situación económica. En varias ocasiones recibió ayuda de su amigo Josef Breuer, que era médico como él.

 

En esa época Freud se enamoró de una chica vienesa que pertenecía a una familia judía de intelectuales, y que era muy amiga de su hermana Anna. La chica se llamaba Martha Bernays, y su madre trató por todos los medios de evitar que se casara con Freud.  Incluso la envió de vacaciones a la casa de unos parientes para evitar la boda.

 

En el Hospital General de Viena, con la dirección de Theodor Meynert como médico investigador, comenzó un estudio sobre la utilización terapéutica de la cocaína. En 1884 publicó su trabajo Über Coca, en el que demostraba los poderes anestésicos locales de la sustancia, aunque según se dice, que también la usó para experimentar él mismo.

 

En el año de 1885 comenzó su labor como docente en la facultad de Medicina de Viena. Y  gracias a esta, viaja con una beca a Francia para estudiar en el hospital de Salpetriere de París, donde conoce a Charcot, un neurólogo francés. Observó allí como se utilizaba la hipnosis y la sugestión para tratar la histeria.

 

A Sigmund Freud se le atribuyen muchas frases y conceptos psicoanalíticos cotidianos que se escuchan en la vida diaria, y que no todos saben que eran de su autoría. Como por ejemplo:

  • Complejo de Edipo, refiriéndose al amor entre padre, hijos y hermanos involucrando lo sexual. Esta fase puede desarrollarse en niños que cuentan con tres años de edad aproximadamente.
  • Separó la mente en tres, ello, yo y superyo. Básicamente, son estructuras que representan las partes que forman el conflicto  que existe en el interior de una persona y que administran y comandan sus actos y sus pensamientos.
  • Le otorgó categorías a la mente; consciente, preconsciente e inconsciente. Según Freud, dependiendo de la organización de la mente mediante estas categorías, es definida la personalidad.
  • Definió sentimientos, desviaciones, impulsos o miedos como el fetichismo, la  libido y las fobias.
  • Reconoció métodos como la catarsis y lo integró a su teoría psicoanalítica.  La catarsis es un método que fue creado por el Doctor Breuer pero Freud lo adoptó.

 

Sigmund Freud fue un ciudadano mundano, controvertido, que influyó en áreas como la política y la filosofía.

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