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Aprendiendo a gestionar las crisis de empresa

Las crisis en las empresas son, a priori, algo negativo, de hecho, hay muchas que no consiguen superarlas. Pero aquellas que logran salir airosas, no deben perder la oportunidad de aprender de ellas. Una de las peores crisis a las que se enfrentan las compañías son el concurso de acreedores, pero con una buena gestión no tiene por qué significar el fin para la empresa, superarla y salir reforzada

Una crisis dentro del marco empresarial puede ser definida como cualquier situación que ponga en peligro tanto la imagen y la reputación de una marca como su continuidad, habitualmente por problemas financieros.

La mayoría de las empresas sufren alguna crisis a lo largo de su trayectoria, pero solo aquellas que saben gestionarlas consiguen salir adelante. En el caso del concurso acreedores, se hace imprescindible contar con el asesoramiento de una consultoría estratégica, como la Dipcom Corporate, que tiene al frente al reconocido experto Igor Ochoa para llevar a cabo una gestión de crisis acertada.

Gestión de la crisis

En el caso de entrar en concurso de acreedores, las posibilidades de salir airosos crecen exponencialmente si se recibe el asesoramiento adecuado. La asesoría Dipcom Corporate está formada por un equipo multidisciplinar entre los que se encuentran excelentes economistas y abogados expertos en este tipo de situaciones enfocados en crear una reestructuración efectiva para llevar a cabo el reflotamiento de empresas en crisis.

La principal diferencia que se puede observar entre esta compañía y otras que se dedican a la misma labor es su implicación dentro de la crisis, resultando ser una consultoría que ofrece no solo los mejores planes de gestión, sino una ayuda proactiva y resolutiva. En este sentido, se encargan ellos mismos de negociar con Bancos, Administraciones Públicas, Proveedores, etc., para llegar a alcanzar los objetivos más rápidamente.

Una vez que se ha señalado la necesidad de contar con un apoyo especializado si se quiere salir de un concurso de acreedores, se van a señalar las etapas de las que cuenta una crisis.

Fases de gestión de una crisis en una empresa

Para conocer a fondo el momento por el que pasa la organización, lo más habitual es dividir dividir la gestión de una crisis en tres partes fundamentales.

Antes de la crisis

Las crisis surgen en empresas de todos los tamaños y de forma inesperada, por eso lo mejor que se puede hacer es estar los más preparados posibles. La medida preventiva más acertada es contar con un plan de gestión de crisis listo para ser ejecutado. Aunque la misma junta directiva de la compañía puede encargarse de poner en marcha el plan, cuando lleguen las dificultades es conveniente contar con ayuda especializada debido a lo complicado que, como norma general, se presentan este tipo de procesos.

En cualquier caso, el manual del plan de gestión de crisis siempre habrá de ser accesible, especialmente para el equipo que será el encargado dentro de la empresa de gestionarla. Para conseguir este propósito, ha de ser entendible para todos, sin pérdidas de tiempo porque sea demasiado complejo.

Como elemento fundamental, el plan debe recoger el protocolo que se debe seguir para la gestión de crisis a la que se enfrenta de empresa. Como se trata de una medida de carácter preventivo, debe ser un protocolo básico aplicable a cualquier situación extrema.

Durante la crisis

El momento clave llega cuando la situación inesperada que desemboca en caos se presenta sin previo aviso. Si se ha trabajado coherentemente en la parte preventiva y se cuenta con un plan de gestión de crisis, es el momento de activarlo y buscar ayuda especializada para que analice la gravedad de la situación y colabore con la empresa para sacarla del problema y que esta siga adelante.

En el plan habrá quedado reflejado quienes forman el comité de crisis y quién es el portavoz. Este tendrá la responsabilidad de minimizar el impacto mediático. Aunque debe mostrar su preocupación por la situación, debe quitarle hierro, con humildad, sin caer en la arrogancia, dejando claro el firme compromiso de la compañía para solventar el problema.

Todas las acciones que se lleven a cabo deben encaminarse a mantener la reputación y la confianza en la marca.

Después de la crisis

Una empresa que sale airosa de una crisis con ayuda especializada sale reforzada. Una vez que ha pasado la peor parte, la comunicación sigue siendo la clave. La empresa deberá comunicar todas las medidas adoptadas a todas las personas implicadas e interesadas.

Toca hacer balance de la situación vivida y evaluar los daños causados, tanto a nivel económico como de imagen y prestigio. Con la experiencia vivida, seguro que se habrán adquirido conocimientos útiles, que se pueden aplicar en forma de modificaciones en el plan de gestión de crisis, para casos futuros si llegaran a producirse.

En definitiva, toda empresa es susceptible al principio de vulnerabilidad, lo que quiere decir que, sin importar su tamaño, puede sufrir una crisis. Tomar las decisiones apropiadas en el momento apropiado marcará la diferencia entre una que cierra y otra que supera una situación difícil y sale fortalecida. La mejor decisión es, sin lugar a dudas, buscar ayuda especializada en una consultoría estratégica.

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