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Cristina pidió una solución urgente de la crisis con Prefectura y Gendermería

Por Mariano Obarrio
La Nación

“Mucha preocupación.” Así definieron el clima en la Casa Rosada. Tras una jornada de nerviosismo, Cristina Kirchner adelantó varias horas su regreso desde Lima, donde participaba de una cumbre. Le ordenó a la ministra de Seguridad, Nilda Garré, dar marcha atrás en la defectuosa liquidación de sueldos de la Prefectura Naval y suspender, anoche, el pago a la Gendarmería, que debía ser hoy, para evitar otro foco de conflicto.

“Frenaron el pago de sueldos a la Gendarmería . Mañana [por hoy] esto iba a ser un verdadero caos -señaló a LA NACION una alta fuente en Balcarce 50-. Y los pagos mal liquidados de la Prefectura se volverán atrás.”

En medio de frenéticas reuniones en Seguridad y en el Edificio Guardacostas, la ministra Garré, y su segundo, Sergio Berni, intentaban encontrar una salida junto con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Los cuatro se encontraban anoche, pasadas las 23, con la Presidenta en Olivos.

Nunca se imaginó Cristina Kirchner una rebelión masiva de los prefectos por un problema salarial. La Prefectura y la Gendarmería son las fuerzas mimadas por Garré, que les dio protagonismo -en detrimento de la Policía Federal, en la que no confía- en la seguridad ciudadana.

En la Casa Rosada buscaban anoche culpables de la forma en que se diseñó el decreto 1307, hace un mes. Esa norma produjo una quita en los sueldos de la Prefectura y la Gendarmería. Por eso, anoche procuraban que el conflicto no se propagara hacia los gendarmes. Desde Perú, Cristina Kirchner mantuvo toda la tarde contacto con el jefe del Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que pasaba los informes que recibía de Garré. Hubo un pase de facturas cruzado. El ala del Gobierno más ligada al peronismo histórico le imputaba a Garré la responsabilidad por el decreto.

Pero los allegados a Garré pusieron el foco en el jefe de la Prefectura, prefecto general Oscar Adolfo Arce. Deslizaron que el malestar de los suboficiales prefectos apuntaba a los oficiales de la cúpula de la fuerza que participaron de la redacción del decreto. “Alguna cabeza va a rodar”, confió una fuente de la Presidencia a LA NACION. Tanto en Seguridad como en la Casa Rosada se dio como posible una salida de Arce de la fuerza.

Otra preocupación de Cristina y de Garré consistía en que la rebelión de los suboficiales contra sus jefes implicó una ruptura de la cadena de mandos. Ambas fuerzas deben disciplinarse ante la ministra y la Presidenta. Y lo de ayer encendió alarmas: de hecho los prefectos invitaron a los gendarmes a sumarse a la protesta.

La Presidenta tenía previsto volver anoche desde Perú. Pero adelantó su regreso para la tarde. Participaba allí de la Cumbre de América del Sur y Países Árabes (ASPA), donde defendió el reconocimiento de Palestina como Estado independiente. Además, insistió en el reclamo argentino por la soberanía sobre las Malvinas y confesó como un “secreto” que descubrió que el “alfajor”, pese a que ella “estaba convencida de era un invento argentino”, es en realidad “un arte culinario” de los países árabes.

Otra inquietud oficial que se escucha en la Casa Rosada consiste en que los recientes cacerolazos pueden haber animado a varios sectores a reclamar. “Ahora se animan todos”, se decía en Balcarce 50.

En los últimos días, agregaban, se sucedieron demasiadas manifestaciones adversas para Presidenta: preguntas incómodas de los estudiantes de Georgetown y Harvard; denuncias del gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta; críticas del rector de la Universidad de La Matanza; quejas en los bloques parlamentarios, e impedimentos de imponer un juez en la causa contra el Grupo Clarín. Mucho para una semana.

Vocero por cuatro horas

El cabo primero de la Prefectura Claudio Fabián Meza tuvo sus cuatro horas de fama como vocero de los sublevados. Hasta que una mano lo tomó del hombro y lo sacó, cuando dijo que la protesta no era contra el Ministerio de Seguridad. Luego trascendió que el suboficial milita en La Cámpora y está bien visto por Garré.

La interna de la seguridad

Nilda Garré
Ministra de Seguridad

En baja. La ministra perdió espacios de poder. La acusan en el Gobierno por el decreto de reestructuración salarial que levantó a la Prefectura

Sergio Berni
Secretario de Seguridad

Con más exposición. Desde su nombramiento opacó a Garré, a quien enfrenta con poco disimulo. Ayer intentó solucionar la crisis, pero no lo logró.


Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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