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Frases típicas de un histérico

Conociendo a alguien

“Te comento que estoy conociendo a alguien en este momento, estamos muy bien. Pero mi número de teléfono es…”, comenta el histérico. El trastorno histriónico de personalidad se debate en la indecisión constante y, para ellos, las relaciones se debaten en la intencionalidad: “te tengo y no quiero” y “quiero y no puedo” son dos de las frases que subyacen en la psiquis de todo histérico.

Momento complicado

“Estoy pasando un momento sentimental complicado, no estoy para empezar algo”, dice el histriónico. Sin embargo, diez días más tarde, recibes un mensaje en el que te pregunta si quieres ir a tomar un café. Si lo aceptas, posiblemente durante la cita te vuelva a recordarte que no quiere nada contigo.

Me separo

María dice: “No lo soporto más, en cualquier momento me separo”. Juan la deja, y ella no lo tolera. Lo llama una y otra vez: no puede soportar la herida del abandono. Juan lo piensa, la valora a pesar de sus defectos y decide volver a intentarlo. Ella, automáticamente, deja de responder sus llamadas. El histérico desea lo que le falta, pero lo destruye si lo obtiene.

A mi también

Nunca eres protagonista absoluto de tu propia vida: cuando algo te sucede y lo cuentas, siempre hay un histriónico que responde “a mí también”. Este mecanismo se conoce como “identificación histérica” y, a través de ella, se produce un enlace con la vivencia del otro en lugar de dejarlo contar su historia personal.

¿No me notas nada nuevo?

Una de las trampas retóricas más eficaces del histérico, la pregunta “¿no me notas nada nuevo?” busca una respuesta que nunca será satisfactoria. Implica un conflicto inminente, ya que no existe respuesta correcta: nada les viene bien ni los satisface debido a que no tienen en claro su deseo

No me gusta para nada tu amiga nueva

Los histéricos son posesivos. Jean Jacques Lacan, psicoanalista fundador de la escuela francesa de Psicoanálisis, quien realizó una síntesis dialéctica entre Freud y Ferdinand de Saussure (Lingüista), sostenía que en el inconsciente del sujeto sólo hay lugar para uno, y todo aquel que quiera ocuparlo sería aniquilado. Fíjate tú qué sucede cuando la mejor amiga de una histérica hace buenas migas con otra: es probable que la histriónica haga un escándalo para que peleen.

No nos vemos nunca

“Tenemos que vernos”, afirmas. El histérico responde “el jueves no puedo”, lo cual es bastante probable, teniendo en cuenta su ocupada agenda. Le brindas otra opción: “¿Qué tal el viernes?”. “Tampoco. Sábado y domingo salgo con mis amigos. Vamos viendo…”, te responde, para días después recriminarte por qué nunca lo invitas a salir. Los histéricos tienen una total indiferencia a una situación emocional. No registran aquello que sucede por mecanismo de represión: la idea se aloja en el inconsciente, por eso desconocen el por qué. El afecto, entendido como energía psíquica, escoge como camino el propio cuerpo: he aquí las enfermedades psicosomáticas (la emoción encuentra su expresión en el cuerpo al faltar la palabra).

Ay… ¡yo justo quería ese!

En una mesa hay diez anillos y decides repartirlos con un histérico. “Nos repartimos diez anillos entre dos. Cinco para cada uno, ¿está bien?”, preguntas. El histérico accede y, evitando el conflicto, tú le preguntas cuáles quiere: no sea cosa de que se enoje porque no tiene los anillos que desea. El histérico afirma que le da lo mismo, “total son simples anillos”, y te pide que escojas tú. Sin embargo, después de la división, afirma que justo quiere uno de los cinco anillos que has elegido para ti. Conclusión: nada conforma a un histérico, todo puede hacerse mejor pero él no se hace cargo de la decisión para mejorarlo.

La voz

Ese timbre de voz agudo, en clave de fa y que tanto te irrita cuando habla, es de un histérico – que viene a arruinarte el día. Aquí se puede apreciar el mecanismo conversivo: el afecto que se separó de la idea reprimida se expresa al tomar el aparato fonador y da como resultado, por ejemplo, un tono de voz particular.

No pasa nada, estoy seguro

Llega el día del examen oral, luego de una semana de intenso estudio. El histérico dice sentirse tranquilo, pero está con toda la lengua llagada y lágrimas que brotan al intentar hablar. La dificultad para expresar los sentimientos brota por los poros y se aloja en el cuerpo como enfermedad psicosomática.

Adiós, aló

Se pelea con el novio, borra su número de teléfono, tira las cartas que le escribió al bote de basura y pone los ositos de felpa para desechar. Él la llama y ella le dice lo que quiere escuchar. Acto seguido, la histérica lo vuelve a agendar, remienda los papeles rotos y perfuma los muñecos que huelen a ceniza de tabaco y café.

Nada, de verdad

“Te noto extraña”, afirmas, para luego preguntarle “¿qué te sucede? “. Tu novia afirma que no le ocurre “nada”. Sin embargo, estás seguro de que algo pasa: la conoces y ella no se comporta de manera usual. Intentas otra vez y le preguntas: “¿segura?”. Ella dice que sí. Después de 10 segundos de silencio, tu novia continúa: “en realidad, hoy cuando dijiste que iríamos al cine, y luego suspendiste…”. Justo cuando comenzabas a explicarle por qué habías suspendido, ella te interrumpe: “no, no importa, déjalo así”.

Arreglada para la ocasión

Histérica es aquella muchacha que a las ocho y media de la mañana luce en la oficina como en la fila de una discoteca, lista para ingresar. Tanto en las mujeres como en los hombres, el encanto físico y la seducción es el arma letal de los histéricos.

Somatización oportuna

Tu compañero de trabajo, aquel que cada vez que tiene que afrontar una responsabilidad, se enferma. Por lo general, el tenor del malestar es directamente proporcional a la intensidad de la tarea. El trastorno del afecto al que Freud llamó inervación somática por mecanismo de conversión, hoy lo podemos encontrar como alexitimia: trastorno que subyace a las enfermedades psicosomáticas.

Me gusta mucho, pero…

Una verdadera pesadilla. Nada los conforma, siempre las cosas pueden hacerse mejor. Son los monarcas de la imprecisión, por lo que puede llegar a ser muy divertido verlos interactuar con neuróticos obsesivos, pero esos detalles son parte de otra historia.

Fuente: http://www.ehowenespanol.com/15-frases-del-histerico-galeria_343190/#pg=1

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