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El Obelisco, una obra en tiempo récord mientras Europa marchaba a la guerra
El Obelisco

El Obelisco, una obra en tiempo récord mientras Europa marchaba a la guerra

El Obelisco fue construido en poco más de un mes y en medio de críticas que, sin embargo, no llegaban a las portadas de los diarios, dedicadas casi en exclusivo a una Europa que marchaba inexorablemente a la guerra. A seis años del golpe que derrocó a Hipólito Yrigoyen, promediando la “década infame”, el parlamento porteño votó en 1936 erigir un monumento que reflejara el espíritu progresista para celebrar los 400 años de la fundación de Buenos Aires. Presidía el país Agustín P. Justo y el intendente era Mariano de Vedia y Mitre. Las obras comenzaron en marzo. “Un gigantesco Obelisco recordará en la Plaza de la República el cuarto centenario de Bs. Aires”, publicó La Razón el 21 de ese mes, en la página 4 y acompañado por un gráfico. También especulaban con quién se casaría el rey Eduardo VIII de Inglaterra -con dos nobles griegas como posibles candidatas y el escándalo por su amor a la divorciada Wallis Simpson como telón de fondo-, se había declarado inconstitucional el impuesto al vino en Salta y anunciaban los estrenos de “Ana Karenina”, con Greta Garbo en el rol central; de “39 escalones”, de Alfred Hitchcock, y del film argentino “Canilllita”. Durante la construcción del Obelisco, que un consorcio alemán con poco más de 150 operarios levantó en el cruce de 9 de Julio y la ampliada calle Corrientes, la portada de La Nación seguía paso a paso la situación europea. En esos días regresó del Vaticano el arzobispo porteño Santiago Copello, investido como primado de Argentina y primer cardenal hispanoamericano. En varias provincias había complementarias de las elecciones legislativas. “Son excepción los comicios bonaerenses no impugnados”, destacaba un título interno. Otro recuadro abordaba la parálisis infantil. Y sobre el origen de la ciudad, analizaban “por qué triunfó Garay donde fracasó Mendoza”. “Está de parte del Reich la opinión pública británica”, decía la primera plana de La Nación el 20 de marzo. Y también estaba el acuerdo de cuatro signatarios del pacto de Locarno (Suiza, 1925, para asegurar la paz en Europa): “Con esta solución se ha alejado el peligro de la guerra”, afirmaba. Mientras las obras avanzaban en la ciudad, Hitler aseguraba que Alemania se armaba “para ser un país más fuerte”, obtenía un triunfo abrumador en las elecciones, varios países se preparaban contra un posible ataque y el Reino de Italia convocaba a millares de “súbditos” de las clases 1902 a 1906 para reforzar su aviación. En tanto, los porteños ironizaban: “pisapapeles de acero y cemento”; punzón, estaca y otros términos acompañados por duros calificativos eran comunes para burlarse del monumento. Entre moldes de blusas de organdí, mantelería en encaje Richelieu, vestiditos en punto smock para las niñas, monogramas para blanquería y publicidad de pastillas azucaradas de aceite de hígado de bacalao para un “rápido aumento de peso”, con las que ya no gritarían “los pobrecitos niños débiles y delgados cuando su madre les muestre la botella”, hasta la revista Para Tí se sumaba con viñetas y chistes a las bromas sobre el Obelisco. La obra continuó sin pausa, dando forma al proyecto del arquitecto tucumano Alberto Prebisch (1899-1970), difusor del racionalismo europeo y autor también del teatro Gran Rex, inaugurado al año siguiente en Corrientes al 800, y del cine Atlas, en Lavalle a la misma altura, además de varios edificios para el Banco Hipotecario y del cine Gran Rex de Rosario. El Obelisco pesa 170 toneladas, mide 67,5 metros y tiene 206 escalones con siete descansos hasta llegar a la cúspide, con cuatro ventanas. Su costo fue de 200.000 pesos moneda nacional. Cada uno de sus lados rinde homenaje a un hecho histórico: las dos fundaciones de Buenos Aires (Pedro de Mendoza, 1536, y Juan de Garay, 1580), el primer izamiento de la bandera, en la iglesia de San Nicolás (que estuvo en ese predio) y la Constitución de 1880, que estableció la Capital Federal. El sábado 16 de mayo, en la página 7, La Nación publicaba: “Quedó terminada ayer la constru

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