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Neurociencia y salud mental

Neurociencia y salud mental

La salud mental está íntimamente conectada con la neurociencia, que es la ciencia que estudia al sistema nervioso desde múltiples perspectivas. Refiere al bienestar, a la habilidad de sentirnos capaces y efectivos en lo que hacemos, a tener percepción de autonomía, a sentirnos realizados tanto desde lo intelectual como desde lo emocional y a tener una interdependencia constructiva con las generaciones que nos preceden y las que nos suceden. Todas estas cosas empiezan a construirse y a consolidarse desde el útero y continúan su desarrollo durante toda la vida.

 

En los trastornos de ansiedad, hay un funcionamiento exagerado del sistema límbico (encargado del procesamiento de las emociones) frente a determinados estímulos haciendo que las personas los crean peligrosos y adopten una respuesta de huída, de parálisis momentánea o de lucha.

 

En la depresión, entre otras cosas, hay un descenso de la serotonina, la hormona involucrada en la producción de bienestar. En las psicosis, también hay evidencias de cambios en el funcionamiento cerebral. No son todas iguales, pero en la mayoría hay una disminución de transmisión dopaminérgica durante el desarrollo, que se advierte recién a partir de la adolescencia cuando, determinadas áreas de la corteza reclaman esas conexiones para continuar con el desarrollo. Es aquí cuando aparecen los delirios y las alucinaciones.

 

Pero dejando de lado a las enfermedades, nuestra salud mental se manifiesta de varias maneras y todas dependen del funcionamiento cerebral. Simplemente porque tanto nuestras acciones, como nuestro pensamiento y la vida emocional emanan del funcionamiento del cerebro. Para dar cuenta de la complejidad de la forma de hacer y de sentir que tenemos las personas tanto como individuos como en contextos sociales, la Neurociencia avanzó hacia perspectivas que integran a las dimensiones afectiva, social y cognitiva.

 

Como el nivel de información es excesivo, la mente tiende a disminuir el caudal de información usando recetas simplificadoras. Así, a medida que empezamos a repetir experiencias y a asimilar las recetas que dieron buen resultado, la mente empieza a armar su manual de reglas de oro. Para cada situación similar, activará el patrón de comportamiento correspondiente a la receta simplificada.

 

La plasticidad cerebral es la clave para mejorar nuestra salud mental. Algunos de estos esquemas no son del todo útiles para las situaciones que se nos presentan. A lo mejor lo fueron alguna vez y quedaron como regla en el manual de la mente. Usamos estas reglas de manera inconsciente y por eso muchas veces no advertimos que son las que producen un descenso del bienestar, una menor percepción de realización personal o a lo mejor, problemas en las relaciones con otras personas.

 

Todas nuestras creencias se van instalando de esta manera. Por eso es importante tener cuidado con las cosas que nos decimos a nosotros mismos. A veces, son nuestros propios relatos los que le ponen freno a nuestras posibilidades o los que nos llevan a sentir tristeza. Si pensamos que no somos capaces de realizar una tarea, aunque lo seamos o creemos que los demás no nos quieren aunque no sea cierto, estaremos imposibilitados de cumplir con la tarea y sentiremos tristeza por no ser queridos. Las narrativas personales tienen un efecto poderosísimo sobre nuestra salud mental.

 

(*) Dra. Gabriela Gonzalez Alemán, neurocientífica y fundadora de Brainpoints (MN 33343) Instagram: @brainpoints.

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