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Habia perdido un embarazo de mellizos, lo dejó y él la secuestró para violarla

“Nunca pensé que iba a ser capaz de matar a sus propios hijos”, dijo Ana María Rinaldi (34) al referirse a su ex pareja, Fernando Raúl Galante, quien durante casi un año la sometió a un horror que parece no tener fin. El episodio al que se refiere ocurrió en noviembre, cuando en uno de sus ataques de furia, la tiró contra el capó de un auto, la golpeó en la panza y le hizo perder un embarazo de mellizos que ya iba por el cuarto mes.

Ana contó cómo fue que una relación que parecía idílica en un principio, se fue transformando en una pesadilla, marcada por hechos de violencia, moral, psicológica y física. Fueron meses de maltratos, insultos, celos y golpes, hasta terminar en un secuestro y un abuso sexual. “Nos conocimos a comienzos de 2017. Al comienzo era el hombre ideal, pero duró poco. Después del primer mes se fue tornando más violento. Comenzaron las agresiones verbales y el control obsesivo. Me decía que tenía celos, que tenía que estar las 24 horas con él y que por eso no él podía trabajar”, relató.

Galante, de 43 años, vive de ser taxista en la localidad bonaerense de San Martín. Como le decía que no podía manejar por estar pendiente de ella, comenzó a pedirle dinero. Ella se negaba y él la golpeada. Como este, fueron cientos los episodios que vivió durante casi todo el año. La obsesión enfermiza de él llegó a niveles insospechados. Se atrevió incluso a hackearle el celular para saber qué lugares visitaba y con quién pasaba el tiempo.

A pesar de las agresiones y que en el fondo sabía que nada iba a cambiar, Rinaldi supo sobrellevar la tortura como pudo. Prácticamente vivió su calvario en silencio y las advertencias de sus cuñadas (hermanas de Galante) acerca de lo violento que era, no surtieron efecto en ella. Ni su familia ni sus amigos se enteraron de lo que padeció hasta que finalmente hubo un quiebre que desencadenaría en una situación aún peor.

En julio, la mujer supo que estaba embarazada. En un principio Galante aceptó la idea de que sería padre y eso generó cierta expectativa positiva de que con la llegada de un bebé todo podría ser distinto. Pero cuatro meses después, en noviembre, el hombre se encargó de demostrar -como pasó siempre- que su naturaleza violenta era más fuerte.

“Cuando se enteró que eran dos, terminó de explotar. Me llamó para insultarme. No lo pudo soportar y dijo que no se iba a hacer cargo. Estábamos un día en el auto y paramos en un supermercado chino para comprar cerveza. Él tomaba mucho y estaba borracho. Yo ya estaba cansada de esa situación. De un momento a otro me tiró contra el auto y me golpeó. Perdí el embarazo”, contó la mujer, quien pese a este episodio no hizo la denuncia pero sí decidió cortar con la relación: “Me separé y pensé que todo se terminaría. Pero no fue así. Siguió hostigándome. Me llamaba para insultarme”.

Pasaron casi dos meses separados tras la pérdida de los mellizos. El 28 de enero de este año, Rinaldi -que vive en Lanús- fue abordada por Galante mientras esperaba un colectivo en Capital luego de hacer un trámite. La obligó a subir a su taxi y la llevó hasta un garaje en San Martín donde usualmente guarda el auto. Se percató de que no hubiera nadie y nuevamente sometió a Ana María al horror.

El relato de la víctima estremece. El grado de violencia que ejerció superó los límites que ella misma imaginó. Creyó que con lo de la pérdida del embarazo se acababa todo pero una vez más, se equivocó. “Me llevó a ese lugar y abusó de mí. Me violó. Me estuvo golpeando todo el tiempo. Me dio una trompada en la cara y empezó a patearme hasta que en un interín, le sonó el celular y aproveché para escapar. Salí corriendo”, contó.

El tormento de la mujer no estaba ni cerca de finalizar. Si bien había huido, la falta de inacción de la policía le hizo pasar más malos momentos. Minutos después de asegurarse que estaba fuera de peligro, Rinaldi llamó al 911, quienes le dijeron que debía hacer la denuncia en la Comisaría de la Mujer de San Martín.

“Después le avisé a un amiga. Me tomé un colectivo y llegué hasta Puente La Noria. Allí fuimos después a un bar. Yo estaba herida. La moza me preguntó qué me pasaba y terminó llamando a la policía y una ambulancia. Nos pasearon por dos comisarías hasta que una de ellas, me desmayé por los golpes”, agregó.

Es lo último que recuerda. Horas después despertó en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora. Le hicieron todos los exámenes y corroboraron los abusos. Finalmente al otro día, en la Comisaría de la Mujer le tomaron la denuncia por la violación y recién el 8 de febrero la llamaron a declarar por única vez en la causa. Al ver que no se activaba, hizo que el caso se hiciera público. La investigación, que había quedado en manos de la UFI 14 de San Martín, a cargo del fiscal Mario Marini, mostró sus primeros movimientos.

“Se empezó a reactivar lar causa. El 12 de marzo lo citan por primera vez a este tipo a declarar, pero continuaron las amenazas de muerte para que retire la denuncia. Me mandaba mensajes diciéndome que dejara de exponerlo o me iba a matar. Le pusieron dos perimetrales en Lanús y en la Capital, pero no cumplió ninguna”, lamentó Ana María.

Su abogado, Facundo Ferro, contó que además le dieron un botón antipánico pero que no arrojó los resultados esperados. De hecho, en una oportunidad lo accionó y la policía tardó más de una hora en llegar.

Las amenazas siguieron. Cientos de mensajes violentos y el temor de que algo peor pueda ocurrir se hizo aún más presente. “Por qué no lo llamas. Vos le rompiste el corazón. Llamalo para decirle que no lo haga más”, fue la increíble propuesta de las autoridades en la Ciudad.


Rinaldi no bajó los brazos y aguantó como mejor le salió hasta que finalmente la Justicia ordenó la detención de Galante el 11 de abril último. 
Sin conformarse con todo lo que hizo, el agresor como estrategia empezó a acusar a Susana de todo lo que se le ocurrió. Dijo que era drogadicta y hasta hizo que le practicaran exámenes médicos en los que al final se comprobaría que nada de lo que decía Galante era cierto.

El acusado está alojado en la comisaría 3 de Villa Lynch y el próximo 10 de mayo se vence el plazo para que el fiscal Marini decida si dicta la prisión preventiva. “Tengo miedo de que salga y venga a matarme”, dijo Ana María.

Es que la posibilidad de que pueda ser excarcelado está latente. Según el abogado, la Justicia podría considerar que Galante no tiene intención de fugarse ni de entorpecer la investigación, por lo que podría liberarlo. Si esto pasa, teme que lo peor pueda ocurrir.

“Lo que va pasar si lo liberan es que es altamente probable que termine en una tragedia. Ella recibió amenazas y está en una situación de peligro inminente. La prisión preventiva es una medida excepcional. Si bien tenemos un montón de material probatorio, el caso aún está en instancia de investigación”, aclaró el letrado.

La causa está caratulada como abuso sexual simple y de acuerdo con Ferro, “de ninguna manera” debería ser esa la acusación. “Hay abuso sexual con acceso carnal, amenaza coactiva, delito de aborto porque le hizo perder el embarazo de 4 meses y medio y sabía que estaba embarazada. Se suman las lesiones”, enumeró.

Rinaldi hoy vive con sus padres y trata de llevar una vida normal. Está por recibirse de abogada y trabaja en un estudio jurídico. El jueves declaró por última vez ante Marini y le presentó más pruebas sobre los abusos y las amenazas. Su objetivo es evitar que salga libre porque tiene miedo de morir.

“Tengo la esperanza de que no salga libre. Espero que no porque si no vuelvo a quedarme encerrada en mi casa y no quiero”, concluyó.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2018/05/07/el-horror-de-una-mujer-golpeada-por-su-ex-perdio-un-embarazo-de-mellizos-lo-dejo-y-el-la-secuestro-para-violarla/

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